El desplome del precio por emisión de CO 2 dinamita el proyecto de captura de Endesa
La eléctrica desiste tras cerrarse ayer el plazo para comunicar a la UE su continuidad.

El proyecto industrial de captura de CO2 no se materializará en Compostilla.
La pérdida de interés por las emisiones de CO2 a la atmósfera y el consiguiente efecto invernadero han provocado el abandono de la práctica totalidad de proyectos de captura que se estaban desarrollando a nivel internacional, y entre los proyectos que no terminarán desarrollándose figura el que promovían en la térmica de Compostilla II, en Cubillos del Sil, la eléctrica Endesa, la Fundación Ciudad de la Energía y la compañía Foster Wheeler.
El proyecto había sido seleccionado en 2011 por la Unión Europea para recibir una de las seis subvenciones multimillonarias que respaldaría la puesta en marcha de una planta comercial de captura de CO2 , mediante el sistema de oxicombustión. En concreto, el ejecutivo de Durao Barroso, a través del Programa Peer (European Energy Programance for Recovery) inyectó a este proyecto de planta de 330 MW, 180 millones de euros.
Ayer finalizaba el plazo fijado por la Unión Europea para que se comunicase por parte de las empresas la continuidad de estos proyectos en una segunda fase, algo que en el caso del proyecto berciano, según confirmaron fuentes de la eléctrica a DIARIO DE LEÓN, no ha sucedido.
La situación de incertidumbre del mercado del carbón, la dificultad para acceder a financiación y la apatía en la que han caído los gobiernos, tanto nacional como internacionales por el tema de la contaminación atmosférica han resultado claves para este desenlace.
Y es que en poco más de dos años las prioridades en materia de contaminación han cambiado en extremo. Eso y el desplome que han sufrido los precios por emisiones en este breve espacio de tiempo. «Hemos pasado de tener que pagar en torno a 50 euros por tonelada de CO2 que se emitía a la atmósfera, a costar sólo céntimos», precisan.
Este desplome es consecuencia, otra más, de la crisis que afecta a la sociedad industrializada. «Se han reducido las horas de actividad de cementeras, térmicas, azulejeras, y por eso ahora hay un excedente en emisiones», apuntan desde los colectivos ecologistas.
Junto a esta pérdida de horas de actividad de las grandes contaminantes atmosféricas, también se ha registrado un cambio en las prioridades de los gobiernos. «Ahora en la UE se discute si puede seguir liderando la batalla contra el cambio climático, penalizando a la empresas por sus emisiones, haciéndolas perder competitividad frente a otros grandes países contaminantes como son Estados Unidos y China».