Las obras están en el origen de la mitad de las 59 multas impuestas por la Miño-Sil
Dos de los expedientes resueltos por agresiones a los ríos están tipificados de graves.

Un tramo del río Cúa a su paso por Cacabelos, en una imagen de archivo.
La Confederación Hidrográfica Miño-Sil resolvió a lo largo del pasado año 59 expedientes sancionadores por diversas agresiones a los ríos de la demarcación pertenecientes a la comarca del Bierzo. Exactamente la mitad encuentran su causa en obras realizadas en dominio público hidráulico (DPH) o zonas protegidas, siendo por lo tanto el detonante principal de las infracciones. De todas las multas aplicadas por el ente hidrográfico —correspondientes fundamentalmente con expedientes incoados a lo largo del 2012— dos han sido tipificadas como graves, cinco menos graves y el resto, 52, han sido consideradas de carácter leve. No obstante, el volumen de sanciones es inferior al del ejercicio anterior (se contaron 68) y sigue la tónica a la baja que se viene dando desde el año 2010, cuando se produjo un repunte cuantioso en la apertura de expedientes, fundamentalmente porque se intensificó la vigilancia.
Los vertidos ilegales, bien directos o indirectos, son la segunda causa más frecuente de la apertura de expedientes sancionadores. A lo largo del 2013 se resolvieron 16 y se incoaron otros trece que serán resueltos en los próximos meses. Y es que a lo largo del presente ejercicio, la Confederación Hidrográfica dará respuesta definitiva a los 48 investigaciones abiertas el año pasado. Además de las 13 incoadas por vertidos, se contabilizaron 27 por obras —siguen siendo la mayoría—, tres por derivaciones de aguas sin autorización y cinco por otras materias, tales como talas, plantaciones, acampadas o abandono de vehículos, entre otros. De los expedientes abiertos y pendientes de resolver, sólo uno es grave.
Las multas leves, la inmensa mayoría de las impuestas por la Miño-Sil en el Bierzo, implican una sanción económica que en el peor de los casos asciente a los 10.000 euros, según el baremo que maneja la Confederación. Por contra, las tipificadas de gravedad comedida se resuelven con sanciones de entre 10.000 y 50.000 euros; las graves pueden llegar hasta los 300.000 euros y las de alta gravedad —la última de este tipo de sido en el año 2009 con el vertido al embalse Peñarrubia— tienes estipuladas multas de entre los 500.000 y el millón de euros.