Samuel Folgueral alcalde de ponferrada
«El toro más difícil que tenemos que lidiar es el de estar arruinados»
A punto d cumplir un año en la Alcaldía, Folgueral habla en esta entrevista de las telas de araña en las arcas municipales, del trabajo del día día para mantener servicios sin subir impuestos y de su posible vuelta al PSOE si le abren la puerta. Está satisfecho de lo hecho.

El alcalde de Ponferrada dice que su gestión se apoya en el diálogo para buscar soluciones.
Tiene aspecto relajado. Todo lo contrario al de los azarosos días de finales de febrero y marzo del año pasado, cuando la moción de censura que le aupó a la Alcaldía de la mano del partido independiente de Ismael Álvarez le hizo saltar al ruedo de los informativos locales y nacionales, poniendo en entredicho a Rubalcaba, enfrentado de aquella en una soterrada disputa con Chacón. No usa corbata y se muestra en todo momento afable y cercano.
—Es sabido que no le gusta mucho el despacho de la Alcaldía, ¿teme que estas paredes le inoculen la pérdida de conciencia de la realidad?
—(Risas) Bueno, puede haber dos cosas. Una, que el despacho de Alcaldía es excesivamente formal. Y luego, otra opinión es que sí es cierto que yo me considero una persona muy apegada a la calle, muy de la ciudadanía, natural, y en la calle me encuentro muy bien.
—¿Qué tal lo lleva después del año que se cumplirá el martes del registro de la moción de censura?
—Lo llevo como una persona normal. Estamos trabajando para la ciudadanía, un trabajo muy intenso y lo llevo con la responsabilidad extraordinaria que tiene esta situación. Ser el representante máximo de un municipio de más de 68.000 habitantes no puede ser un juego frívolo y en esa responsabilidad nos movemos. Me llama la atención la enorme carga de intensidad que tiene el trabajo y también ser conscientes que estamos ante la mayor herramienta de transformación de la sociedad, que es la parte pública. Estamos satisfechos del trabajo realizado.
—Si pudiera rebobinar, ¿haría la cosas de otra forma después de todo: Rubalcaba, Chacón, Óscar López, Villarrubia?
—La pregunta no es más que un deseo. Como no es posible rebobinar tenemos que circunscribirnos a la realidad. Sin eludir la pregunta, cuando crees que haces con honestidad y coherencia las cosas, lo que pide es que ese paso tenga la misma coherencia. Sí me hubiera gustado que hubiera ocurrido todo con más naturalidad este paso. La situación fue la que fue, y ya está.
—¿Está manteniendo la coherencia?
—Sí, sin duda. Ahí están las hemerotecas. Lo que decía en la oposición lo estamos haciendo en el gobierno. Con esa naturalidad. Con dificultad, porque las cosas no son fáciles, pero desde luego el mensaje es único.
—Cuando llegó al poder dijo que en Ponferrada había un parón y que la ciudad necesitaba un nuevo aire, ¿cómo estamos después de aquello? ¿Mejor, peor, igual?
—Mi percepción es que se han ganado unas cuentas cosas. Se ha ganado en coherencia, en honestidad y se ha avanzado muchísimo en cercanía, en libertad. Nosotros no vamos atando cabos para coaccionar, la gente se expresa libremente. Y luego estamos con los pies en el suelo y hacemos el trabajo del día a día como si fuera una economía doméstica. Intentamos ser razonables en el tema económico en una situación muy difícil, y resolvemos el día a día intentando evitar ser megalómanos en la concepción de las cosas.
—Dijo también que gobernaría centrado en los pequeños detalles, ¿Cuál ha sido su mayor logro?
—La cercanía que estamos teniendo con el pueblo. Era el gran déficit del Ayuntamiento. Y luego, piedra a piedra, vamos resolviendo cuestiones. Por ejemplo, el mantenimiento de la ciudad. También el diálogo con las administraciones. Por ejemplo, sacar adelante el proyecto de los campos Ramón Martínez y eso ha sido un esfuerzo de diálogo con la Fundación Ciudad de la Energía. O la colaboración con la Diputación o el diálogo permanente con la Consejería de Educación para abrir el centro de formación profesional. Son pequeñas cosas que van sumando todas y que van teniendo finalidad y consecución.
—La pregunta que cualquier ciudadano le haría es qué pasa con los baches y las baldosas sueltas que uno se encuentra en las calles de todos los barrios de la ciudad.
—Sí, yo camino por la acera y conduzco el coche. Y coincido con ese malestar. Hemos hecho un trabajo de testar absolutamente todo el marco urbano. Tenemos todo documentado y detectado cada punto donde hay un problema, un bache, una baldosa suelta. Estamos atajando esos problemas, por ejemplo en el Polígono de las Huertas, la avenida La Puebla, La Libertad. Hay que tener en cuenta que hemos tenido un invierno muy duro por el agua y son malísimos compañeros a la hora de intervenir en obras. Aún así, lo más imperioso hemos intentado solventarlo y un bache puntual, aunque sepamos que a los pocos días vuelve a dar problemas, lo reponemos. Luego hay actuaciones y respuestas a una reivindicación histórica como la calle Escobalón.
—Hay quien dice que el bipartito apuesta sólo a la carta del Mundial... Sin el Mundial, ¿qué proyectos mandarán en lo que resta de mandato?
—El Mundial es verdad que trasciende fronteras y va a ser una oportunidad importante de proyección. Efectivamente, no es el día a día, sí un extra importante. Seguiremos caminando en mantener lo que tenemos en estado de uso, los equipamientos, los servicios. En eso volcaremos todo el trabajo. También en diálogo con las administraciones, porque no tenemos recursos en una situación dificilísima, fruto de una mala gestión de unos años de atrás. Ahí está la deuda bancaria de 55 millones de euros y un desfase económico en la última década de 120 millones. Y también está la planificación territorial. Ponferrada debe abanderar un proyecto de desarrollo comarcal.
—¿En el plano mediático, su toro más difícil de lidiar está siendo los márgenes del Sil?
—Yo creo que el toro más difícil que tenemos que lidiar aquí es el de estar arruinados. Ha habido una gestión nefasta y tenemos que lidiar con las telas de araña en los bolsillos.