Ponferrada se revuelve contra Ponfesil
El alcalde se niega a renunciar a la obra de Sil y reprocha el afán pesetero de la plataforma de Flores. Toral, Ozuela, Rimor y varios barrios piden a Marín que «no se deje amedrentar por una minoría».

Esquema del proyecto planteado por la Confederación Hidrográfica Miño-Sil para evitar las avenidas en época de crecidas y dar solución definitiva al acceso a Toral de Merayo.
Han hablado al unísono y lo han hecho para dejar claro que Ponferrada quiere que se ejecute la obra de defensa de los márgenes del Sil y que así lo defenderá hasta el último extremo. Los principales afectados por la decisión de la Confederación Hidrográfica Miño-Sil de renunciar al proyecto de construcción de un dique contra avenidas —el Ayuntamiento y la pedanía de Toral de Merayo— no están dispuestos a que la presión ejercida por «una minoría» enturbie y bloquee un proyecto que es crucial para la seguridad de la ciudad. Critican el afán pesetero de la plataforma Ponfesil, centrada en «llenarse los bolsillos de millones con las expropiaciones» —dijo el alcalde— antes que en el bien común, y avanzan actuaciones concretas para dejar patente que la inmensa mayoría de los ciudadanos está a favor del proyecto.
«Ponferrada no va a renunciar a esta obra. Mientras haya vida hay esperanza y hasta el día cinco que se abra el sobre nosotros vamos a hacer todas las labores que estén a nuestro alcance para que se ejecute», aseguró Samuel Folgueral, recordando que es un proyecto de 2,8 millones financiado al 90% y, por lo tanto, «una bicoca para las arcas municipales»; y que no es una «cuestión baladí». «Estamos hablando de la seguridad de miles de personas», insistió. Seguridad, o en este caso, falta de ella, en la que también se detuvo la Junta Vecinal de Toral de Merayo, cuyo pedáneo compareció acompañado de los representantes de varias asociaciones vecinales —Flores del Sil en Marcha, El Castro de Toral, La Estación-Temple y la Federación de Asociaciones de vecinos— y hasta del presidente de la Federación de Entidades Locales Menores de León.
Todos ellos manifestaron abiertamente su apoyo al trazado planteado por la Miño-Sil porque, sobre todo, da solución a un problema que esta pedanía ponferradina reivindica desde hace cuatro décadas, la falta de un acceso seguro. Por ello, garantizan que «hay más gente a favor del proyecto que en contra» y reprochan a la Confederación que en las negociaciones se haya dejado de lado a Toralm cuando «la obra se hace íntegramente en esta pedanía». «Lo único que le pedimos al presidente de la Miño-Sil es que cumpla con su trabajo, que ejecute la obra y que no se deje amedrentar por una minoría», afirmó el pedáneo de Toral de Merayo, Camilo Merayo, matizando que los pueblos de Ozuela y Rimor apoyan igualmente la realización del proyecto.
Sobre la mesa, los vecinos plantearon además una duda. ¿Quién va a ser el responsable si no se hace la obra y en años venideros baja el río por donde no debe y hay una desgracia», se preguntaron, emplazando al organismo de cuenca a que piense en ello y, sobre todo, lo evite.
Por lo tanto, nadie la batalla por perdida y confían en que sea la razón la que gane la batalla al margen de los intereses de una plataforma «que ha quedado desenmascarada», consideró Folgueral.