Bembibre recuerda a Amable Arias con obra inédita del pintor
Abierta la muestra con dibujos de la serie ‘Bloc de niños’.

Mar Palacio, José Manuel Otero y Laura Álvarez y Jovino Andina, ayer en la muestra.
Bembibre abrió ayer la programación específica de homenaje al artista local Amable Arias, al que se nombró recientemente hijo predilecto coincidiendo con el trigésimo aniversario de su fallecimiento. La apertura al público de una exposición, sobre el artista, bajo el título ‘Bembibre, cruces estéticos en la obra de Amable Arias’, inicia la programación exhibiendo más de una veintena de dibujos que nunca antes se habían colgado de ninguna sala, correspondientes a la serie «Bloc de niños» que tienen todos un mismo formato; son de 31 por 41, un tamaño medio. Realizados en el verano-otoño de 1959, están dibujados con tinta china negra. La muestra se puede ver hasta el 11 de junio.
La apertura contó con la asistencia del alcalde, José Manuel Otero, entre otros miembros del equipo de gobierno, además de la presidenta del Instituto de Estudios Bercianos, Mar Palacio, en representación de la familia del pintor. El Ayuntamiento ha convocado para el lunes el acto oficial de reconocimiento como hijo predilecto.
La poeta Pilar Blanco prepara además unos poemas para acompañar a los dibujos de Arias en un catálogo que también estará disponible el lunes. El profesor Jovino Andina también leerá entonces una semblanza del artista.
La viuda de Amable Arias, Maru Rizo, ha definido la obra que se expone en la Casa de las Culturas en unas notas escritas para la exposición. «Tenía este bloc dos ejes muy diferenciados por el tema y por su ejecución. Niños y arquitecturas. Para los primeros dibujos fueron los chavalitos los que posaron en las calles del pueblo. Las líneas de estos dibujos que, miradas de cerca parecen autónomas, casi sin finalidad, se entretejen de manera desordenada y, extrañamente, dejan traslucir en su conjunción una delicadeza de trazo casi incongruente con su caótica, en apariencia, realización».
Y añade que «se deja ver en todos ellos un rumor de ternura por parte del dibujante, que posiblemente tenga algo de biográfico teniendo en cuenta que Amable sabía que la infancia puede ser feliz y también dolorosa». Sobre las arquitecturas urbanas, Arias muestra algunos rincones de Bembibre «dibujados de manera diferente, aquí las cuidadas líneas parecen tejer una dentelle , un encaje finísimo hecho de ventanas, aceras, casas, galerías, tejados, puertas, soportales y hasta de algún cine. Algunas personas se dejan ver, pero son la piedra, la madera, los cristales los auténticos intérpretes».