SENTENCIA POLÉMICA
El TSJ revisará el martes la absolución del celador por el fuego de Los Ancares
Tras la vista oral, decidirá si se repite o no el juicio con jurado en la Audiencia .

Alberto G.G, en noviembre, en las escaleras de la Audencia.
La Sala de lo Civil y Penal del Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León (TSJ) revisará el próximo martes 10 de junio la sentencia que absolvió al celador de la Reserva de Caza de Los Ancares Alberto G.G, después de que un jurado le declarara «no culpable» por falta de pruebas del incendio que en octubre de 2011 calcinó más de trescientas hectáreas en los montes de Porcarizas y Campo del Agua (Villafranca del Bierzo). La vista oral para resolver el recurso de apelación presentado por las acusaciones y la Fiscalía tendrá lugar a las 13.00 horas en la sala de audiencia del tribunal en Burgos, según la diligencia de ordenación a la que ha tenido acceso este periódico.
Bajo la presidencia del propio presidente del TSJ, José Luis Concepción, y con Antonio César Balmori Heredero, como magistrado ponente, la sala escuchará los argumentos para pedir la repetición del juicio del Ministerio Fiscal, el abogado de la Junta de Castilla y León y el de la Fundación Oso Pardo —que reclamaban cinco años de cárcel y el pago de una indemnización de 300.000 euros por los daños y los gastos de extinción— y del letrado de Ecologistas en Acción, que elevaba la petición de penas hasta los 18 años de presión por entender que el acusado había cometido un delito de incendio continuado. La defensa también intervendrá para reclamar al magistrado que rechace el recurso y confirme la sentencia absolutoria.
La Fiscalía y las acusaciones entienden que la sentencia de la Audiencia y por extensión los miembros del jurado que absolvieron al celador no motivaron de forma suficiente las razones por las que no dieron credibilidad al testimonio de dos testigos que declararon durante el juicio celebrado en León a finales de noviembre. Ambos testigos declararon que vieron el vehículo del celador detenerse en la zona donde se propagó el incendio y cómo a continuación comenzaba a arder el monte en el lugar donde se había bajado su conductor. La acusación considera demostrado que el vehículo no podía ser otro que el del celador, con el que se cruzaron agentes forestales y guardias civiles que acudían al incendio y a los que Alberto G.G dijo que se iba a otro incendio en Piedrafita, fuera de su demarcación.
Durante el juicio, el fiscal desmontó la coartada del celador , que aseguró que se encontraba tomando café con una vecina de la zona en el momento del incendio. La vecina, con la que el celador intercambio numerosas llamadas telefónicas, según probó la Guardia Civil, se derrumbó durante la vista oral cuando el fiscal puso en evidencia las contradiciones de su testimonio.
La defensa del celador, por el contrario, entiende que tras de la detención de Alberto G.G. se esconde la animadversión de una parte de los pueblos por sus prohibiciones y la pugna por ocupar la plaza de celador mayor.
Los Ancares sufrieron entre septiembre y octubre de 2011 una oledada de incendios que por el momento siguen impunes.