Noche Templaria en Ponferrada
Nuevos guardianes de la Noche
El Castillo de Ponferrada acogió ayer el primer acto de la Noche Templaria con la ordenación de cincuenta caballeros y la tradicional ofrenda floral en la Encina .

Los cincuenta nuevos caballeros que ayer se unieron a la Orden del Temple siguieron el ritual en el interior del Castillo.
El Patio del Palacio del Castillo de los Templarios revivió anoche la leyenda que vive dentro de su muralla, nombrando a 50 nuevos servidores y guardianes de la Orden Templaria, en el que fue el primer acto importante dentro del programa de la Noche Templaria, que se extenderá hasta el domingo. Esta actividad inauguró la nueva edición de la fiesta estival por excelencia en la capital berciana, que luce estos días su imagen más medieval, conmemorando así el pasado templario.
En esta nueva cita volvieron a estar presentes los ritos y las tradiciones. El acto dio comienzo a las 21.30 horas con la reunión de los futuros ordenados, los padrinos y todos los miembros de la Asociación de Amigos de la Noche Templaria. Estos y todos los participante en el acto lucían de nuevo el traje oficial de la asociación, el de monje —largo traje blanco aderezado con una cruz roja—.
A las 22.15 horas comenzó la ordenación de los 50 caballeros rememorando al maestre Guido de Garda en la zona palacial. Una vez ordenados, se realizó el habitual desfile con salida del Castillo, por la calle Gil y Carrasco hasta llegar a la plaza de la Encina. Este recorrido ha sido la novedad de este año, ya que en las ediciones anteriores se venía realizando a la inversa.
Tras la llegada a la plaza de la Encina, a las 23.00 horas, los ordenados realizaron la tradicional ofrenda floral junto con la junta directiva de la Asociación de Amigos de la Noche Templaria. Los nuevos servidores fueron situados de cara al Obispo —frente a la verja— para la visualización de la posterior proyección que se realizó sobre la fachada de la Basílica de la Encina, de un evento musical, Jabardeus en concierto.
Como todos los años, la ceremonia transcurrió bajo la atenta mirada de los turistas y bercianos allí presentes que no quisieron perderse ningún detalle del primer gran acto.