Una cosecha superior a la del año pasado con más Palomino y menos Mencía
Un viejo refrán que circula entre los viticultores y aficionados al mundo del vino apunta a que ‘Por Santiago pinta el vago’, en referencia a que los racimos empiezan a coger el color y la correspondiente maduración. Ayer, 25 de julio, se volvió a cumplir el viejo refranero popular. «Ya empiezan a pintar, con lo que de aquí a cuarenta días se cumplirá la maduración», señala el máximo responsable de la cooperativa cacabelense.
Aunque a estas alturas puede resultar un tanto aventurado realizar previsiones de cosecha, con el racimo cuajado, arrancando el proceso de maduración, y con la cautela de que las condiciones meteorológicas en forma, por ejemplo, de granizo en estos meses de verano, pueden echar por tierra cualquier vaticinio, la vendimia que se realizará a lo largo del próximo mes de septiembre será «ligeramente superior a la del ejercicio anterior». Entonces se recogieron más de quince millones de kilos, de los que sólo 13,2 contaron con las condiciones idóneas para ser calificadas como uvas de la DO.
Hasta el momento, la campaña se puede calificar como sin «sobresaltos», pese a la abundancia de lluvias. «Nuestros técnicos han detectado algunos brotes de oídio, pero nada destacado», precisa Gómez Franco.
Por lo que respecta a las variedades, los primeros datos señalan un incremento en la producción de las cepas de la variedad Palomino, mientras que las cepas de Mencía presentan una carga menor que en años anteriores. De aquí al momento de su recolección las condiciones climatológicas jugarán un factor fundamental, como el año pasado, en el que se puede hablar de dos vendimias diferentes por la aparición de la lluvia durante la vendimia.