La resaca de un mal trago
Luis Prada, al que le sirvieron en un bar de Flores lavavajillas en lugar de mosto, sigue peleando, más de cinco años después, por cobrar la totalidad de la indemnización.

Luis Prada, junto a su hijo, en la puerta de su casa, situada en el barrio de Flores del Sil.
A sus 78 años continúa paseando por el barrio de Flores del Sil, como si intentara dejar atrás la sombra que le persigue desde hace cinco años, cuando entró en un bar del barrio con la intención de tomar un mosto y le sirvieron, por error, detergente del lavavajillas.
Sin embargo, la resaca de ese desafortunado mal trago no termina de desaparecer. Luis Prada, con los achaques de salud propios de su edad, realiza la ‘vida normal que puede’, comenta su hijo, e incluso no ha dejado de entrar en bares del barrio, si bien el mosto ahora lo ha sustituido por «cafés con leche y, en algún caso un corto sin alcohol».
Es una de las secuelas de aquel 9 de noviembre de 2008. Tal vez la más fácil de sobrellevar, las otras en forma de recuerdos de los más de veinte días en la uci del Hospital y otro mes en planta son más difíciles de borrar.
Y a ello no contribuye, precisamente el hecho de que el caso, desde el punto de vista judicial, al menos para Luis Prada y su familia, no esté cerrado del todo.
Más de cinco años después de que se dictase sentencia condenatoria contra las propietarias del bar, y se decretase una indemnización para Luis Prada de 8.500 euros, tanto él como su familia continúan demandando justicia en los juzgados ponferradinos.
«Mi padre ha tenido que cambiar de abogado, porque el anterior, por dejadez o por lo que fuera, dejó de la mano el caso, teniendo mi padre pendiente de cobro los gastos y las costas de abogado y procurador más intereses, que fueron de 3.350,61», apunta el hijo del afectado por la intoxicación, Luis Prada.
Después de empecinarse en luchar, aferrándose a la vida, negándose a aceptar la sentencia de los médicos en los primeros días: «no hay nada que hacer», la familia Prada tiene claro que ahora no se va a rendir.
«Lo primero que vamos a hacer es ir contra el anterior abogado, porque además de detraerle directamente de la indemnización su minuta y la del procurador, hemos detectado que la minuta no es correcta, ya que cobró 1.200 euros de más», apunta la nueva letrada del octogenario, Emi Esteban.
Desde que en diciembre la nueva letrada se hiciera con el caso, también ha registrado tres escritos en el juzgado de lo penal para intentar «que se practique una tasación de costas, pero el expediente no aparece», asegura Esteban, quien desvela que por un error del anterior letrado, la familia Prada no ha cobrado esas costas judiciales. «La sentencia establecía el pago de las costas por la mitad entre las dos acusadas, pero el juez dictó una providencia diciendo que no había costas. Y el anterior letrado dejó pasar el plazo para presentar el recurso con lo que no las han podido cobrar».