El baño de los encanijados
La pedanía de Tedejo pretende recuperar las fuentes del Rebollal, donde la tradición cuenta que se sumergía a los niños con problemas de crecimiento.

Vecinos de Tedejo en el lugar donde se realizaba el ritual de los encanijados.
Mucho antes de que Messi abandonase su país natal para intentar curar en Barcelona sus problemas de crecimiento, en la localidad de Tedejo ya se practicaban rituales para curar a los niños de ese mal. Sin hormonas del crecimiento a las que echar mano, los vecinos de esta localidad del Bierzo alto tenían su solución en las fuentes del Rebollal.
Cuenta la tradición que estas aguas acogían uno de los rituales más atípicos del Bierzo: ‘el baño de los encanijados’, donde se realizaban ritos mezcla de tradición, fé y esperanza. Lo recuerdan dos hermanas naturales de Tedejo, Albertina y Antonina Álvarez, que participaron de aquellos actos peculiares, «traían a bañar a los niños que nacían enfermos o con dificultades de crecimiento. Los padres traían un queso y pan que nos repartían a los niños del pueblo que nos reuníamos sentados frente a la fuente».
También el ritual permanece claro en la memoria de las dos hermanas. «Mientras sumergían al niño en el agua dejaban una vela encendida en la fuente. Si la vela se mantenía encendida era señal de que el niño se recuperaba, y la encargada de sumergirlo decía ‘niño hay’, aún lo recuerdo y se lo cuento a veces a Domingo, uno de los niños bañados en Rebollal y al que encuentro de vez en cuando», contaba Antolina.
Toda esa tradición desapareció con el tiempo, al igual que las fuentes de Rebollal y todo su entorno, removido y tapado al realizarse la red de captación de agua domiciliaria para Tedejo. «Eran dos fuentes, la de los encanijados tenía una cosa especial y es que el agua manaba a la misma temperatura en invierno que en verano», recuerda Antolina.
Para la segunda fuente, de caudal mayor, se construyó un lavadero «grande y con muy buenas piedras, donde podíamos lavar hasta seis a la vez. Era tan bueno que había que madrugar porque venían también desde El Valle a lavar y a veces no encontrabas sitio». Frente a esas instalaciones, un parque de juegos para los más pequeños y del que formaba parte un viejo cerezo silvestre que aún seco señala inconfundiblemente la zona.
Antolina, que actualmente reside en la localidad vecina de Rozuelo, hacia memoria de aquellos años entre la tristeza y la indignación por la desaparición de todas esas instalaciones de las que tan solo dan fé una amplia extensión de helechos típicos de las zonas de manantial. «No lo entiendo, para realizar la cogida del agua para las casas no era necesario deshacer el lavadero y todo lo demás. Aquí metieron las palas a destajo sin ningún miramiento» se lamentaba, mientras observaba una de las piedras del lavadero que se puede apreciar entre la vegetación.
Por toda la historia que tienen detrás las fuentes de Rebollal, la pedanía de Tedejo, que preside Pedro Colinas, apuesta por engrosar con este paraje la lista de bienes a recuperar. El último paquete de subvenciones distribuido por el Consejo Comarcal incluyó el lagar de Tedejo cuya rehabilitación se iniciará en breve. El siguiente paso, para el que buscarán fondos, el paraje de Rebollal, que estará integrado en las rutas de senderismo que Tedejo tiene ya trazadas y calificadas.