EL BIERZO
La cara humana del Banco de Tierras
Detrás de los datos estadísticos se encuentran historias, unos arriendan sus tierras para que otros las cultiven

Félix Tuñón en una de sus fincas
«Los únicos que pueden hacerlo son ellos». Con estas palabras señaló el viticultor Miguel de Bea a los técnicos del Banco de Tierras del Consejo Comarcal del Bierzo como los únicos interlocutores válidos para gestionar los terrenos en baldío de la comarca y frenar el abandono del medio rural. Lo hace porque cree que es el único intermediario que goza de la confianza necesaria para negociar el arrendamiento de parcelas con personas dipuestas a alquilar los terrenos y dar continuidad al sector agropecuario.
No es una mala labor en estos tiempos de escasez económica y precisamente cuando la gente mira de nuevo al campo como un medio de vida para generar riqueza o, al menos, para mantenerse. El retorno al sector agrícola es una alternativa a la crisis que ha quedado constatada a nivel nacional. En el Bierzo, solo en el casi año y medio que lleva funcionando, el Banco de Tierras ha gestionado el arrendamiento —la mayoría por cien o 200 euros anuales— o la cesión gratuita de 221 parcelas. Casi todas para uso hortícola, como es el caso de las dos ecuatorianas que se han hecho cargo de uno de los terrenos puesto a diposición del Banco por Felix Tuñón, un vecino de Camponaraya preocupado por el abandono del Bierzo.
Ellas han sacado adelante un huerto para abastecerse de productos primarios de forma autónoma y el joven agricultural David Baelo se dedica ya a plantar de cereal para sacar adelante a su familia. Con un niño y otro en camino mira a las tierras sabiendo que con mimo y sacrificio darán resultados para sacar holgadamente a su familia adelante. Son tan sólo algunos de los muchos ejemplos de personas que han decidido regresar a los orígenes del Bierzo a través del Banco de Tierras.
Este ente dependiente del Consejo no gestiona la venta de parcelas, su papel es facilitar el contacto entre las personas que tienen terrenos abandonados o en desuso y otras que quieren cultivarlos. Se calcula que el 60% del rural del Bierzo está abandonado y todos, tanto arrendatarios como arrendadores, coinciden en señalar en que son tierras de excelente calidad para cultivar casi cualquier cosa. El Banco de Tierras hace todas las gestiones para arrendar las tierras de forma gratuita, se encarga de cuidar las lindes, de revisarlas si hay problemas de coincidencia con el catastro, de asegurarse que al término de contrato las tierras vuelvan a manos del propietario sin problema o, si lo desea, prorrogar el acuerdo. También facilita información de qué cultivar, cuándo y cómo, impartiendo cursos y con atención personalizada. Realiza arbitraje ante cualquier contratiempo que pueda surgir y, en términos generales, protege las tierras y a sus propietarios para que el intercambio se produzca de forma satisfactoria para todos los implicados.
A veces, su papel va mas allá, hasta cotas detectivescas. Así, si alguna persona se interesa por terrenos adyacentes para poder ampliar sus cultivos o porque ha visto fincas con gran calidad, el Banco de Tierras busca a su propietario y le hace una propuesta. La mayoría de los titulares de las fincas solo desean ver que el terreno está cuidado. Los arrendatarios buscan, por su parte, abrir una posibilidad cuando otras ya están cerradas. Muchos lo hacen por primera vez, ya que los precios son casi simbólicos. Aquí lo que se invierte es el propio trabajo del agricultor.