El CSIC destaca la singularidad de las explotaciones romanas de Candín
Asegura que son de las «pocas en la península en yacimientos de origen glaciar».

El arqueólogo Javier Sánchez Palencia, al frente de la excavación realizada en A Granda das Xarras.
«La zona minera de Candín presenta el aliciente de ser una de la pocas de la Península Ibérica donde se llevó a cabo una explotación de yacimientos de origen glaciar». Así lo recoge el informe entregado por el equipo de técnicos del CSIC, que encabezan los arqueólogos Javier Sánchez Palencia y Almudena Orejas, a los alcaldes de Candín, San Antolín de Ibias y Navia de Suarna, y donde se detallan los trabajos realizados este mes de junio en la zona para estudiar el asentamiento romano en esta zona limítrofe entre las comunidades autónomas de Castilla y León, Asturias y Galicia.
En este informe, presentado en el día de ayer, se aportar detalles de esta explotación, asegurando que «las labores sobe aluviones fluvioglaciares alcanzan una extensión cercana a los seis kilómetros, y unas acumulaciones de estériles (murias) resultantes del laboreo minero que son ciertamente impresionantes».
Sin embargo, la explotación aurífera de la zona por parte de los romanos no sólo se limita a esta localización, situada en el valle central de los Ancares, sino que «también existen varios sectores con explotaciones antiguas en roca, a cielo abierto, de considerables dimensiones y algunos trabajos subterráneos de la misma época». En la vertiente minera, el estudio realizado por el CSIC también se ha centrado en los depósitos de agua existentes en San Antolín de Ibias para posibilitar la explotación en roca, así como en Navia de Suarna, donde este año han realizado trabajos de documentación sobre el desarrollo de las labores mineras sobre las terrazas del río.
Sin embargo, el punto de partida del estudio de los técnicos del CSIC son dos campamentos romanos. Uno situado en Candín, ‘A Granda das Xarras’ y otro en Navia, ‘A Recacha’. En el primero, el trabajo de campo realizado estos días ha permitido sacar a la luz nuevos datos sobre la forma en el que los romanos ocupaban el territorio.
Si el año pasado los trabajos se centraron en el terraplén exterior (agger), y permitieron datar el asentamiento «dando una fecha radiocarbónica de ocupación próxima al cambio de era», en esta ocasión los trabajos se han ampliado a la zona interior del recinto. Éste, de más de cinco hectáreas de superficie, presenta una estructura circular en su zona central «donde seguramente se realizó alguna actividad con fuego». Las prospecciones también han proporcionado nuevos hallazgos relacionables con la ocupación militar, en concreto, el trabajo de los técnicos han permitido localizar piquetas empleadas por los legionarios para afianzar sus tiendas al terreno. Los trabajos de prospección está previsto que continúen en próximos ejercicios.