FIESTAS DE LA ENCINA
Sobrado a los pies de la Patrona
En la ofrenda a la Encina, Constantino Valle no se olvidó de incluir las castañas y de rogar su mediación para que «los gobernantes lleven a feliz término la A-76»

Una mujer arroja unos ramos de hierbabuena desde su balcón al paso de la imagen de la Virgen de la Encina
El municipio de Sobrado se encargó ayer de presentar la ofrenda en nombre de la comarca a la patrona del Bierzo. Una ofrenda en la que nos faltaron los productos tradicionales de la huerta berciana, y donde figuraban uvas, peras conferencia o manzanas reineta, desbancadas en esta ocasión del escalafón de relevancia por el ‘producto estrella’ de una «tierra brava, agreste e indómita, pero a la vez paradisíaca», como se encargó de recordar el regidor, Constantino Valle, en su alocución, y que no es otro que la castaña. Junto a ella, también se incluyeron peces del Selmo, «columna vertebral, de aguas puras y cristalinas» de donde han surgido las nueve localidades que componen este municipio del Bierzo sudoeste.
En su discurso, el regidor no se olvidó de pedir protección a la virgen para dejar atrás «una de las mayores crisis económicas mundiales, que, naturalmente, ha afectado a nuestra tierra berciana y a nuestro querido municipio de Sobrado», apuntó Constantino Valle.
Como no podía ser de otra forma, Valle no se olvidó de incluir en su intervención a una de las obras de infraestructura por las que debe pasar la salida a la crisis actual del Bierzo y Valdeorras: la autovía Ponferrada-Orense. Al respecto, el regidor de Sobrado pidió a la virgen de la Encina que «iluminéis a nuestros gobernantes para que lleven a feliz término la construcción de la tan anhelada A-76 que daría un impulso notable al desarrollo de esta comarca».
En una mañana en la que el sol no faltó a su cita, el regidor de Sobrado también se refirió al pasado del municipio recordando que el mismo, «bien podría ser nombrada como la segunda Tebaida berciana, no en vano San Fructuoso erigió en las montañas de Aguiar el monasterio de San Fiz de Visonia». Asimismo, dio por buenos los argumentos de los historiadores que sitúan en la zona «el mítico Monte Medulio, donde los pobladores autóctonos prefirieron darse muerte a espada o con infusiones de tejo, a caer bajo el yugo y la dominación romana».