Diario de León

Campillo rinde pleitesía a Pereira y a Villafranca en su pregón del Cristo

El director de ‘Marca’ asegura compartir con el escritor «su pasión villafranquina».

Óscar Campillo, junto a la alcaldesa Conchi López, durante el pregón de las fiestas patronales.

Óscar Campillo, junto a la alcaldesa Conchi López, durante el pregón de las fiestas patronales.

Publicado por
j. c. f. | ponferrada
Ponferrada

Creado:

Actualizado:

Pasión por Villafranca y por uno de sus célebres hijos, el escritor Antonio Pereira. Es lo que demostró sentir ayer el pregonero de las fiestas del Cristo 2014 de la villa del Burbia, Óscar Campillo, en su intervención desde el balcón de la casa consistorial.

Por eso no dudó en hacer suyas las palabras del escritor con las que reafirmaba a diario su vinculación con la pequeña Compostela. «Vivo en Villafranca, pero resido en León y en Madrid», evocó a Pereira, a la vez que se preguntó «¿cabe mayor homenaje a tu pueblo?».

Previamente, el director del diario deportivo Marca , recordó su primer encuentro con la «monumental Villafranca, cuando en el verano del 84 vine por primera vez a trabajar al Bierzo con el Diario de León. Entonces me deslumbró Villafranca», señaló Campillo.

Ya desde el balcón, y con los guardianes de los festejos del Cristo —los gigantes y cabezudos— a sus pies, el periodista leonés aseguró que «no es lo mismo nacer en Villafranca que en cualquier otro sitio», para relacionar sus construcciones monumentales, el pasado de la villa como capital del Bierzo, o la sigularidad de sus tradiciones. «La primera vez que os descubrí, me adentré en vuestras calles, y, sobre todo, en aquellas conmovedoras tabernas de la calle del Agua, que me pareció más del vino. Pero del agua o del vino, me cautivó la costumbre de sacar por la puerta o ventana un trapo blanco para invitar al caminante a buenos tragos del vino de la cosecha».

Tiempo en el que, según confesó, todavía no había conocido a Antonio Pereira, pues «cuanto más supe de Villafranca y del Bierzo, y de casi todo, fue gracias a la socarrona y siempre chispeante conversación con aquel ilustre y entrañable vecino vuestro», asegúró Campillo.

Por último, y antes de tomar camino de Madrid para seguir el derbi entre merengues y colchoneros desde la redacción del periódico, Campillo no dudó en volver a usar las palabras de su ‘maestro’, y afirmar que «para mi no traigo nada, sólo la voz y el cantar. Vedme las manos vacías, rico de solemnidad. Son sus palabras, pero me vienen al pelo para expresar cómo se siente el pregonero de este año por serlo: rico de solemnidad».

tracking