«Estamos muy consternados»
En Folgoso de la Ribera, donde residen un hermano y un sobrino del misionero y médico alcanzado por el ébola, muestran una gran preocupación por lo sucedido.

Antonio García Viejo, hermano del repatriado, ayer en la entrada de su vivienda de Folgoso.
En Folgoso de la Ribera, un apacible pueblo que da la bienvenida desde su llanura a los que bajan el puerto del Manzanal para adentrarse en el Bierzo, los vecinos consultados no salían de su asombro con el ánimo abatido. El doctor y religioso Manuel García Viejo es conocido por todos. De hecho, recuerdan que estuvo el año pasado visitando a la familia, como suele hacer cada año que puede.
El religioso que está siendo repatriado de Sierra Leona tiene en Folgoso a su hermano Antonio, quien fue secretario del Ayuntamiento y que lleva unos 18 años jubilado. La noticia ha caído en la familia como un mazazo y prefiere no salir en las fotos y no abundar en declaraciones, puesto que el asunto está en manos del Ministerio de Sanidad y el Gobierno. Antonio García Viejo se limitó a certificar la preocupación y el pesar existente. «Ya lo veníamos sospechando», ha reconocido el hermano del cirujano infectado, quien ha recibido «muy mal» la confirmación de que Manuel está infectado de ébola, según recoge Efe.
Pero en otra casa de Folgoso también se mascaba la preocupación. Antonio García, sobrino del querido religioso y reconocido doctor, era elocuente en sus parcas palabras: «Estamos consternados; sí, estamos muy preocupados».
Antonio, que trabaja como administrativo para el Ayuntamiento de Folgoso, hablaba detrás de la verja de su casa y explicaba que no podía ni quería hacer declaraciones puesto que una hermana suya es la que ha sido nombrada portavoz por la orden religiosa de San Juan de Dios. Además, también reconocía que no podía decir más dado que el asunto está en manos del Ministerio de Sanidad y el Gobierno, con todas las gestiones de repatriación y tratamiento médico en un hospital de Madrid. El boca a boca discurre por las calles de Folgoso y algunos vecinos hacen corrillos. Varias mujeres consultadas se muestran estupefactas al conocer lo sucedido. «Es muy buena persona, son una familia muy querida y Manuel viene alguna vez al año; aquí le quiere mucho la gente», indicaba una mujer.