Victorino Alonso ganó un pleito a Ponferrada en 2010 y se llevó tres máquinas

Retirada de una de las máquinas, el 14 de enero de 2010.
Si el Ayuntamiento de Ponferrada termina levantando el depósito y entrega la pequeña Henschel a sus propietarios no será la primera vez que una locomotora de vapor abandona el hangar del Museo del Ferrocarril. En enero de 2010, el consistorio no tenía más remedio que cumplir una sentencia judicial y después de perder un contencioso con Victorino Alonso, entregaba al dueño de Uminsa y de Coto Minero Cantábrico tres de las cinco locomotoras de ancho Renfe, —las números 53, 54 y 55— que prestaron servicio en los embarques de Ponferrada y San Miguel de las Dueñas. El tribunal de lo contencioso consideró que las tres máquinas pendientes de restauración —una Coulliet belga de 1924, una Marcinelle belga de 1927 y una vieja Nasmith Wilson inglesa de 1891 — no formaban parte del material de la concesión.
Las otras dos locomotoras de ancho Renfe que prestaron los mismos servicios se exhiben al público restauradas. La número 51, fabricada por la empresa belga Haine Saint Pierre en 1922, forma parte de la colección de locomotoras de la Consejería de Fomento, titular de la concesión del tren minero, que se exhibe en Ponferrada. Y la número 52, construida por los escoceses de Sharp Steward en 1896, que trabajó en Cosmos, se puede ver en el Museo Ferrocarrilero John Trulock de la Fundación Cela en Iria Flavia (La Coruña).
El Bierzo
El Museo del Ferrocarril está a punto de perder una de sus locomotoras más viejas
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