CULTURA POPULAR
Trapiello ensalza los viejos oficios
El escritor pregona el octavo Magosto y la Feria de Artesanía de Páramo del Sil

Ángel Calvo aplaude a Pedro Trapiello, animado por los vecinos durante su pregón
La cultura de la castaña es «un vivir que no puede morir», en palabras del escritor Pedro Trapiello, que ayer ejerció de mantenedor en el octavo magosto y la Feria de Artesanía que reunió a 26 artesanos en Páramo del Sil. El columnista de Diario de León se mostró encantado con la capacidad de convocatoria de la fiesta y animó a mantenerla como seña de identidad y a disfrutarla como respiro al cabreo cotidiano. El alcalde, Ángel Calvo, adelantó que el Ayuntamiento tratará de comprar o alquilar terrenos aledaños a la carpa para que el año que viene no tengan que quedarse fuera 19 artesanos que no han podido instalar sus puestos por falta de espacio.
«Que se dé una tregua a las puyas y trincheras que minan el entendimiento entre las gentes, que se olvide un rato la corrupción que todo lo tiñe y que hagamos aquí, hoy y mañana, votos para independizarnos del gran cabreo que invade el panorama y los telediarios», pidió Trapiello bajo la carpa de la feria. El escritor también pidió «que se fijen los más jóvenes en la maestría de estos artesanos, porque no estamos libres de que algún día tengamos que volver a abrir las ferrerías, la casa del alfarero, el taller de madreñeiro , el obrador, del cuqueiro o del ceramista o del cesteiro. ..»
Presentado por el alcalde como una de las personas que mejor conoce «los rincones de la provincia, las virtudes y los defectos de sus gentes», Trapiello animó a que perviva «la memoria y las artes con que el pueblo llano se las ingenió a lo largo de la historia, legándonos un patrimonio cuyo abandono nos deshonra por no saber cuidarlo y transmitirlo a unas generaciones venideras, que, de no ponerse aquí remedios como esta feria, nacerán huérfanas de identidad», dijo convencido de que «cada uno de estos pueblos es único, irrepetible».
Y sin olvidar sus propias señas de identidad, no se olvidó el escritor de la impronta que ha dejado la mina en Páramo cuando se refirió a la demostración de laboreo preparada por prejubilados «para que sepáis cómo son las tripas de estas montañas de las que salió un pan que redimió a estos valles de emigrar, un pan negro que ahora os quita de la boca una política industrial que os mete la justicia y el futuro por el culo».