GASTROCULTURA
Pulso luso al botillo berciano
El ‘butelo bragantino’ se presenta en Zamora para ganar comensales castellanos

Representantes de Braganza y de la Diputación de Zamora
Sólo un día después de que el monarca de la gastronomía berciana —el botillo— sellase en Segovia una alianza con el cochinillo de la ciudad del acueducto, un ‘invasor’ procedente de la Lusitania, el ‘butelo bragantino’, tomó la plaza de Zamora donde presentó sus credenciales para conquistar los paladares castellanos.
A la capital zamorana, se desplazó este miércoles una comitiva de la ciudad de Braganza encabezada por su alcalde Hernâni Dias con el objetivo de promocionar su tradicional ‘Festival do Butelo e das Casulas’, y que compite en la búsqueda de reconocimiento con el embutido por antonomasia de la comarca del Bierzo. El primer edil se encargó de marcar las diferencias con el embutido rey de la comarca berciana: «el de Braganza es más suave, lleva menos pimientón y condimento, y utiliza como principales ingredientes la costilla y el rabo del cerdo».
Una nueva pugna gastronómica que se resolverá en los fogones, y que recuerda la que el pasado verano protagonizaron la capital berciana y la localidad orensana de Carballiño por ostentar el record Guinness por la preparación de la tapa de pulpo más grandes del mundo.
Entonces la localidad gallega tuvo que poner todo el ‘pulpo’ en el asador para rivalizar con Ponferrada, y ahora la localidad portuguesa ha tenido que hacer lo mismo. Por el momento, la delegación lusa ya anuncia nuevas campañas promocionales en Salamanca y León, además de ‘afianzar’ el territorio propio, con actos en Lisboa y Oporto.
Erizos de castaña acompañados por vino de Oporto de aperitivo. Sabores trasosmontanos de entrante, junto con migas de centeno y assua con caldo de casulas. Butelo, servido con cuscos o en su presentación tradicional de Braganza: con casulas y carnes de matanza. Y para finalizar un postre a base de castañas, producto típico de la zona. Fue el menú que la delegación llegada de Portugal a Zamora presentó para abrir los paladares zamoranos al embutido luso.
Y todo ello como antesala de la feria o festival del butelo y las casulas (una especie de habas pintas, cocinadas y servidas con su cáscara como acompañamiento del butelo) que se celebrará en Branganza entre los días 21 y 23 de febrero, y en la que está previsto que participen 20 restaurantes de la ciudad.
La elección de Zamora para la promoción de este plato típico de Braganza no ha sido casual. De hecho las dos ciudades hermanadas están separadas por un trayecto en coche que ronda los sesenta minutos.
El butelo cuenta también con un sello de calidad que avala el proceso productivo y agrupa a 18 productores en la comarca de Tras os Montes; y como sucede con el embutido berciano, también cuenta con una cofradía —también ataviada con capa y sombrero— que se encarga de pregonar las bondades del embutido bragantino.
Frente a este aliado castellano y leonés que parece apuntarse al butelo, el embutido de la comarca del Bierzo puede presumir del reciente hermanamiento con el cochinillo segoviano. Una unión, que como aseguró la propia consejera de Agricultura de la Junta de Castilla y León, Silvia Clemente, ‘madrina’ del enlace, le abre de par en par las puertas del mercado de la capital española, principal lugar de procedencia del turista que se acerca a la ciudad segoviana.
Hay que recordar que la ‘rivalidad’ del botillo no se ciñe en exclusiva a su contrincante lusitano, sino que también hay productos similares en Galicia, Asturias o Extremadura.