Diario de León

Alcaldes que cuelgan el bastón de mando

Tras décadas, dejan el cargo el de Balboa, Oencia, Carucedo, Cubillos y Benuza.

Estanga en la ofrenda a la patrona del Bierzo.

Estanga en la ofrenda a la patrona del Bierzo.

Publicado por
M. Félix | Ponferrada
Ponferrada

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Llevan más de dos décadas (algunos desde el arranque de la democracia) al frente de alcaldías del Bierzo. Los hay que de sus vecinos no han conocido a otro alcalde desde que nacieron. Pero el tiempo no perdona y unos, bien porque la política les ha pasado factura, o bien porque la edad asalta, han decidido colgar el bastón de mando municipal.

En estas próximas elecciones —a expensas incluso de que pueda haber alguno más— es seguro que ya no se presentarán a la alcaldía, políticos que han escrito páginas de la pequeña historia local del Bierzo como el de Benuza, Rafael Blanco; el de Carucedo, Clemades Rodríguez; el de Balboa, José Manuel Gutiérrez Monteserín; el de Cubillos del Sil, José Luis Ramón, o el de Oencia, José Estanga Rebollal.

Todos presentan en su haber una lista de actuaciones con mil pequeñas batallas, pero sin duda uno de los que más papel de prensa ha ocupado en estas dos últimas décadas ha sido el de Oencia. José Estanga se va por motivos que suenan hasta peculiares para un profano en medicina. Motivos de salud le apartan de la alcaldía por un problema en el tendón de la ingle.

Estanga ha dado muchos titulares. Quizá uno de los más controvertidos fue cuando le plantó cara al por entonces denominado gobernador civil (ahora subdelegado del Gobierno) y se negó a entregar sus armas. Mítica fue la foto en la que Estanga aparecía en este periódico con sus pistolas de bombo —a lo tipo «far west»— con una locomotora de la MSP detrás y unas vías del tren llenas de maleza y abandono, en pleno corazón de la ciudad de Ponferrada.

No menos llamativo fue el monumento erigido en la plaza de Villarrubín a la memoria del propio José Estanga, donde bajo un águila con las alas abiertas aparece su efigie con el título «Alcalde Rockero».

Hasta la BBC vino al Bierzo para entrevistarle hace un montón de años, porque de aquella Estanga se dedicaba a grabar discos y llamaba la atención lo que contaba, que había empleado parte de la herencia de su abuelo, vendiendo unos prados, para grabar la música que al alcalde roquero le gustaba. El caso es que tuvo de aquella sus días de gloria, mezclados con la política. Siempre que por aquí venía un ministro del PP o el propio Manuel Fraga, todos salían fotografiados con Estanga, dando un contrapundo a la formalidad de la indumentaria de los dirigentes de centro derecha. Estanga lo deja, aunque como le espetó esta semana al presidente de la Diputación en un encuentro informal, «los viejos roqueros, como los buenos políticos, nunca lo dejan».

Del resto de mandatarios municipales citados se pueden escribir capítulos de enciclopedia local. Por ejemplo de Monteserín, con sus llamativas propuestas reivindicando el medio rural (por citar una, carril vaca). Los hay también que se han caracterizado en los últimos años de sus mandatos por sus problemas en los juzgados, como el de Carucedo, que aún sigue pleiteando.

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