Telefónica gasta en un año 50.000 euros en reparaciones por robo de cable de cobre
La implantación de la fibra óptica sustituirá este material y erradicará los hurtos.

El robo de cable de cobre es una de las prácticas delictivas más extendidas en el Bierzo.
En pleno proceso de implantación de la fibra óptica en Ponferrada —para lo que Telefónica prevé invertir cinco millones de euros este ejercicio y alcanzar hasta de que finalice el año el 80% de la extensión urbana— las ventajas de esta tecnología de banda ancha no se reflejarán sólo en la velocidad de conexión, sino también en unas redes más modernas que contribuirán a erradicar la práctica muy extendida en el Bierzo de robo de cable de cobre, que aunque no se circunscribe únicamente a las redes de telefonía y comunicación, sí que son éstas un objetivo fácil de quienes encuentran en el cobre una manera sencilla de obtener ingresos. Tal es así que en 2014, Telefónica tuvo que hacer frente a más de 50.000 euros de gasto sólo en la reparación de instalaciones que fueron saqueadas. Se contabilizaron media docena de robos en todo el año pasado y a esos 50.000 euros hay que sumar el gasto en material y el daño que estos hurtos causan entres los clientes. «Lo realmente grave es lo que implica el corte de las telecomunicaciones», concretaron fuentes de la compañía teléfonica.
De momento, en lo que se cuenta de 2015, no se han registrado todavía robos de este calibre, que en la zona del Bierzo han afectado también en gran medida a antiguas explotaciones mineras y a áreas deportivas. Quizás esto pueda atribuirse a que la práctica está más perseguida y se han endurecido las penas. Y es que ha sido esta una de las principales reivindicaciones para tratar de combatir un problema muy extendido y prácticamente incontrolable, máxime cuando darle salida al material robado es muy fácil, dado que muchos puntos de venta no llevan ningún tipo de control sobre la procedencia del cobre. El caso del material de Telefónica es todavía más sangrante, puesto que todo el cable de sus redes está marcado y, por lo tanto, se sabe que es robado, pero aún así se comercializa.
Como en todo, hay unas zonas que han sufrido en mayor medida el saqueo de los ladrones de cobre. Según los datos facilitados por Telefónica, en el Bierzo se contabilizan cinco ‘rutas de los robos’. Son las que van de Vega de Espinareda a Ocero, de Noceda a San Justo de Cabanillas, la de Camponaraya, la que enlaza Cubillos del Sil y Bárcena —esta fue objeto de robo en dos ocasiones el año pasado— y la de Ponferrada al polígono industrial de La Llanada, en Santo Tomás de las Ollas.
Precisamente en Camponaraya se produjo uno de los robos más llamativos del año pasado. El escenario: la antigua nave de la empresa Vitro-Cristalglass —las naves abandonadas son también objetivos fáciles, como las viejas minas—. No obstante, en esta caso a los ladrones no les salió la jugada cuando trataban de llevarse más de 800 kilos de cable de cobre de dichas instalaciones.