TRIBUNALES
El autor confeso del crimen de Argayo acepta 11 años y tres meses por asesinato
Acuerdo entre Fiscalía y defensa tras reconocer el acusado que mató a su cuñado

La Audiencia Provincial de León, en una imagen tomada ayer
Un acuerdo de última hora entre la Fiscalía y la defensa hará que Diego Álvarez, autor confeso del crimen de Argayo, cumpla una pena de 11 años y tres meses de prisión por el asesinato de su cuñado la noche del 29 al 30 de abril de 2012. Álvarez, en prisión provisional desde su detención a los ocho días del suceso, reconoció ante los jueces su responsabilidad en el crimen durante la primera sesión de la vista oral celebrada ayer en la Audiencia Provincial de León. El acuerdo con la Fiscalía, que pedía una pena de 20 años de cárcel, llevó a los magistrados a suspender la sesión de la tarde, aunque el juicio se reanudará hoy a las 9.30 horas para dar cabida al resto de pruebas testificales y periciales. El mismo acuerdo sirve para que los dos amigos del autor del crimen que había participado en la fiesta de cumpleaños previa al crimen acepten una pena de seis meses por encubrimiento.
El acusado confesó los hechos durante la primera sesión del juicio. Diego Álvarez se mostró arrepentido, pidió perdón a sus familiares y afirmó que la mala relación que mantenía con el marido de su hermana le habían «obcecado».
Los hechos
La noche del 29 de abril, Diego Álvarez celebraba su cumpleaños en compañía de sus amigos S.D.C. y J. A.F. y de las dos sobrinas del acusado, que vivían en la planta superior de la vivienda familiar en Argayo del Sil. Con la madre trabajando en un restaurante de Lillo. Llamadas a voces por su padre para que se acostarán porque al día siguiente tenían colegio, las dos menores subieron a sus habitaciones, pero a los pocos minutos desobedecieron y regresaron a la sala donde se encontraban su tío y sus dos amigos. El padre, según el escrito de calificaciones, volvió a llamar a voces a sus hijas, momento en que los dos amigos de Diego comenzaron a sopesar la idea de marcharse debido a la discusión familiar.
Ángel Gómez reprendió entonces a la mayor de sus hijas y la golpeó con una zapatilla por desobedecerla, mientras la pequeña regresaba al salón de la parte de la vivienda donde residía su tío y les pedía a los tres jóvenes que dejaran la casa. Diego Álvarez armó entonces un rifle que escondía bajo el sofá, informa Efe, y se le pudo oir: «a mis sobrinas no las toca ni Dios. Yo a este tío lo mato», momento en que sus dos amigos abandonaron la vivienda.
«Atrévete conmigo, ven a pegarme a mí», asegura el escrito de calificaciones que dijo el acusado, con el arma cargada. La víctima bajó entonces las escaleras, momento en que recibió el disparo de frente a una distancia de cinco metros por parte del acusado, cazador profesional, que le acertó en el corazón y le mató en el acto sobre las 23.58 horas del domingo.
Una de las menores avisó entonces por teléfono a su madre, que regresó del restaurante y al comprobar que su marido estaba muerto, de común acuerdo con su hermano y sus hijas decidieron simular un robo en la vivienda para ocultar el crimen. Desordenaron la sala y rompieron el cristal de una de las puertas.
Aunque la defensa había tratado de probar que Diego Álvarez actuó en defensa propia para evitar que sus sobrinas fueran agredidas, el acusado confesó la autoría del crimen durante la sesión de la mañana en la Audiencia y mostró su arrepentimiento y pidió perdón.