El plan de actuación del Ponfeblino contempla 52 viajes al año y 200 plazas sentadas
Es la previsión para la fase inicial recogida en el borrador hecho por la ARMF, que prevé el arranque con locomotora diésel.

La mítica máquina 31, en la estación de Cubillos.
Tres trenes remolcados por locomotora diésel que tire de entre cuatro y cinco coches de viajeros con unas 200 plazas sentadas; además de un furgón para dar corriente al tren y tener la posibilidad de transportar bicicletas u otra clase de mercancías entre Cubillos y Villablino. Este es el material móvil necesario para poner en marcha, en una fase inicial, el Tren Turístico Ponfeblino. Ya más avanzada la explotación, se incorporarían al menos dos locomotoras de vapor. Así lo contempla la Asociación para la Recuperación del Material Ferroviario (ARMF) de Lleida en el plan de actuación para la redacción del proyecto del Ponfeblino que ha elaborado por encargo del Consorcio que vela por el desarrollo de esta infraestructura turística.
Un documento que sienta las fases del proyecto futuro y que será presentado ante la Consejería de Fomento de la Junta de Castilla y León a fin de que conozca en detalle cuáles son las pretensiones en torno a una iniciativa cuyos gastos provisionales de establecimiento alcanzan los 553.000 euros, incluyendo las partidas de personal, la dirección técnica, la revisión del material ferroviario, la adecuación de las instalaciones y el gasto en combustible.
En cuanto a los coches de viajeros que el Ponfeblino puede utilizar hay tres posibilidades: restaurar los ya existentes vinculados a la línea que conectaba Ponferrada y Villablino, alquilar otros o fabricar vehículos nuevos. Para la ARMF la recuperación e instalación de los coches originales situados en Santa Marina del Sil y Villablino son la posibilidad más adecuada. Además «hay opciones por recuperar un coche de bogies de madera procedente de los antiguos ferrocarriles catalanes y un bastidor del Museo del Ferrocarril de Ponferrada», explica la asociación en el documento que recoge el plan de actuación. Junto a ellos, la ARMF considera «importantísima» la presencia del coche-salón de cara los trenes chárter. «Con estos vehículos sería suficiente para comenzar, si bien hay que destacar que se requerirá en dos de ellos una reparación general y en un tercero una restauración integral», se detalla en el borrador al que ha tenido acceso este periódico.
Un informe en el que la ARMF pone como ejemplo el tren turístico ‘Tren delsLlacs’, que cuenta con una ocupación media del 98% y que «se ha convertido en un instrumento clave en el desarrollo turístico en las comarcas del pre Pirineo catalán que atraviesa la línea férrea de Lleida a La Pobla de Segur».
En el proceso de implantación, la homologación del taller de Villablino resulta crucial, ya que la idea es efectuar en él el mantenimiento del Ponfeblino. «El objetivo es conseguir que el mantenimiento del material del tren dependa, casi con exclusividad, del taller de línea, con el fin de promover el empleo en la zona y aprovechar los recursos», explicó la empresa encargada de la redacción del plan.
Cuatro empleos
Teniendo en cuenta que la ARMF contempla hacerse cargo de la dirección técnica y el mantenimiento en la fase de establecimiento, la propia asociación facilitaría personal adscrito a ella, a los que habría que añadir al menos dos oficiales y dos operarios —cuatro empleos de base— a jornada completa, ya que serán los encargados de la puesta a punto del servicio. «La asistencia técnica de la ARMF será permanente y se contará con al menos una persona de la dirección en la línea», afirma la asociación catalana, considerando suficiente el personal descrito para el movimiento de trenes ya que «en una primera fase nunca se realizará más de un tren por jornada», aunque «de variarse esa condición, variará el número de personal».
En su informe, la ARMF desgrana también los viajes que habría que hacer al año para dar rentabilidad al proyecto. 52 viajes anuales como mínimo, esta es su apuesta, aunque durante el primer año la cifra sería menor. Esto supone un tren semanal de promedio y para conseguirlo hay que apostar por cubrir las necesidades de distintos tipos de clientes. El tren chárter, para un cliente diferenciado, es un ejemplo de ello. Un cliente que «vendría conducido por nuestro asociado, la empresa Kikbalanga, especializada en sectores de negocios vinculados con los viajes de empresa, destinos únicos, outdoor training, eventos y convenciones empresariales, etcétera», especificó la entidad redactora del plan,
Junto a los 553.000 euros que la ARMF —que desde 2011 es centro de mantenimiento homologado por el Ministerio de Fomento— estima necesarios para el establecimiento del tren, también se contempla una partida de 408.000 euros para la explotación el primer año. Por su parte, la previsión de ingresos al inicio sería de 160.000 euros por los trenes regulares y 50.000 euros el chárter, y de 208.000 y 150.000 euros respectivamente a medio plazo. En todo caso esto es una aproximación inicial y provisional que puede variar y/o ser corregida durante la realización del proyecto.