Manjares en el monasterio
El profesor Miguel García ejerció ayer de mantenedor en la tradicional cena medieval en el cenobio de Carracedelo .

Los 240 comensales ataviados con los trajes del medivo celebraron ayer la cena.
La cena medieval a la que asistieron ayer 240 comensales repartidos entre nobles, plebeyos, mendigos y altas jerarquías eclesiásticas —todos ellos caracterizados con su particular vestimenta— pusó fin a la décimo séptima edición del Medieval que durante los últimos días se ha venido desarrollando en Carracedelo. En esta ocasión, el que fue profesor del instituto Gil y Carrasco, Miguel García, ejerció de mantenedor con un discurso «alegre y entretenido porque la gente viene a pasar un día de fiesta», según él mismo explicó. Durante sus palabras quiso resaltar «la fuerza que pusieron todos los monjes de este monasterio para mantener sus privilegios llegando a ser de los que más posesión tenían en el Bierzo».
Previamente, todos los comensales pudieron disfrutar del campamento medieval que se encargaron de organizar los Caballeros de Ulver, del mercado medieval y de la actuación del circo Amontonados. El broche de oro de esta vuelta al medievo estuvo caracterizado por una cena con entrantes bercianos, pescado de cuaresma, ave de corral y bebidas de la zona, entre otras degustaciones. Los comensales disfrutaron durante su manjar del humor mágico de Chan-Tún y leyeron fragmentos de Gil y Carrasco relacionados con el propio monasterio.