POLÍTICA
Ponferrada renueva con Recaudalia el cobro de tributos por 1,1 millones
La empresa, que gestiona los ingresos municipales desde 2005, continuará hasta 2017

Gloria García Merayo
La gestión de la recaudación de los tributos en el municipio de Ponferrada continuará en manos de la empresa Recaudalia. Así lo anunció ayer el equipo de gobierno ponferradino, haciendo pública la resolución de la mesa de contratación constituida para el proceso de licitación de este servicio.
La empresa que viene gestionando el cobro de los tributos de los ponferradinos desde 2005 —el servicio se externalizó en 2001— continuará con esta labor hasta 2017, con la posibilidad de prorrogar estas dos anualidades a otros dos ejercicios, si el contrato no fuera denunciado por ninguna de las dos partes.
El monto económico que deberá abonar el Ayuntamiento de Ponferrada a la empresa Recaudalia por la prestación de este servicio asciende a 1.119.250 euros por cada una de las anualidades en las que el contrato esté en vigor. Desde el Ayuntamiento de Ponferrada, en cuya última Junta de Gobierno Local se adoptó esta decisión, se ha apuntado que «el abono se hará en función de la recaudación y nunca podrá superar la cantidad antes referida —1,1 millones de euros—.
Por lo que respecta a la empresa, desde Recaudalia se ha valorado muy positivamente la renovación de la confianza por parte del Ayuntamiento en los servicios que vienen prestando desde hace una década, y que básicamente se refiere al cobro de tributos como el Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI), Impuesto de Actividades Económicas (IAE) o el Impuesto de Tracción de Vehículos Mecánicos, entre otros. «En un impuesto como el IBI, que es el más importante para el Ayuntamiento, estamos hablando de un éxito de cobro de en torno al 91% en un momento tan difícil para muchas economías familiares como es éste. En años mejores el éxito se ha situado en torno al 95-96%».La empresa, además de la gestión de los tributos en la capital del Bierzo, también se encarga de realizar estos mismos trabajos en ayuntamientos como los madrileños de Chinchón o Torrejón de Ardoz o Burjasot (Valencia), así como labores de inspección en municipios como el de Cuenca, el inventario de consistorios como Rivas-Vaciamadrid o Alicante, la logística del de Leganés, el control financiero y la auditoría de Oviedo o Tudela del Duero o el Plan de Saneamiento de Ciempozuelos o la Diputación Badajoz, entre otras administraciones.