Diario de León

La familia del niño ahogado en el Sil busca ayuda para repatriarlo

Sus padres, que viven de la mendicidad, quieren enterrarlo en la ciudad rumana de Alexandría.

Los bomberos portan el cadáver del adolescente en la pasarela desde la que se lanzó. L. DE LA MATA

Los bomberos portan el cadáver del adolescente en la pasarela desde la que se lanzó. L. DE LA MATA

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Manuel Félix | Ponferrada

Los peores temores se cumplieron y cerca de las nueve de la mañana de ayer los bomberos de Ponferrada localizaban el cuerpo sin vida de Alexandru C.S., el niño de 13 años nacido en Bucarest, que en la tarde del pasado miércoles se ahogaba en las aguas del Sil por el impulso incontrolado de tirarse al río para recuperar un balón de fútbol. Su cuerpo se encontraba sumergido casi debajo del puente del Ferrocarril, a pocos metros aguas abajo de donde se lanzó al agua sin la ropa. Un bombero lo localizó desde lo alto del puente.

Su familia, asistida en todo momento por profesionales del Grupo de Intervención Psicológica en Desastres y Emergencias (Gripde), está destrozada por el dolor que produce esta pérdida. Sus gritos desgarradores encogían el corazón.

El padre y la madre del fallecido habían llegado hace unos cuatro años a Ponferrada. Procedían de la localidad cordobesa de Cabra y aquí, en la capital berciana, se dedicaban a la mendicidad, según confirmaba a este periódico un primo carnal del menor ahogado. El padre era conocido por pedir a la puerta de un conocido supermercado de la ciudad.

Son nativos de la capital de Rumanía, Bucarest. Allí vive un hermano del patriarca, y tiene otro en la ciudad de Alexandría, situada a unos cien kilómetros al sur de la capital rumana. En ella reside también el abuelo del menor.

Es precisamente a Alexandría a donde quieren repatriar el cadáver de Alexandru, pero sus limitaciones económicas se lo impiden. Buscan ayuda y está ya en marcha una campaña para recaudar fondos. Desde el Ayuntamiento le han prometido ayuda y algunos colaboradores con la causa esperan abrir una cuenta bancaria para los donativos.

«Queremos llevarlo para nuestro país, pero no tenemos dinero», cuenta un sobrino de los padres del fallecido. Se expresa perfectamente en español y ha sido una de las personas claves para intermediar con las autoridades en todos los trámites ante esta tragedia familiar. «Nosotros estábamos mejor en Rumanía, pero allí no hay posibilidades; están las cosas mal y por eso vinimos», remarca.

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