Los portainjertos abren una vía para sanear los castaños infectados en el Bierzo
Los experimentos para vencer a la tinta en Portugal son la «esperanza» para el chancro

Alumnos, profesores y expertos visitaron ayer los sotos de castaños de Las Médulas donde se lucha contra el chancro. DL
C. FIDALGO | PONFERRADA
La misma solución que salvó al viñedo berciano de la filoxera y que está ayudando a los cultivadores portugueses a enfrentarse a la tinta del castaño podría servir para mitigar los efectos del chancro en los sotos bercianos. Así lo reconoció ayer el representante de la Mesa del Castaño, Pablo Linares, tras las visita técnica con alumnos y profesores del Campus de Ponferrada y expertos portugueses a los sotos de castaños de Las Médulas donde se ha inoculado con éxito cepas hipovirulentas de chancro para mitigar el efecto de la enfermedad y una plantación de castaños para fruto con riego por goteo e híbridos de castaño, dentro de la última jornada de la Semana Internacional del Campus de Ponferrada. «Los portainjertos son la esperanza», aseguró Linares.
La técnica la están ensayando en Portugal para luchar contra la enfermedad de la tinta, un mal que ya no tiene incidencia en el Bierzo. «Donde hubo tinta acabó con el castaño, así que ya no podemos hablar de que tengamos problemas con la tinta aquí». Las experiencias que Filomena Gomes, de la Escola Superior Agraria de Coimbra, ha compartido durante las jornadas pueden aplicarse perfectamente al chancro. «Se trata de crear plantas resistentes al chancro de la misma forma que se están creando híbridos del castaño resistentes a la tinta», explicó. La propia Filomena Gomes reveló que uno de los clones híbridos que ha desarrollado en la Escuela Superior de Ingeniería Agraria de Coimbra, además de resistencia a la tinta presenta «cierta resistencia al chancro».
Hectáreas recuperadas
La visita de ayer vino después de que en la tarde del miércoles, los expertos abordaran el problema de las plagas del castaño en una mesa redonda. Junto a Linares y Gomes participó Santiago Gutiérrez, de la Universidad de León, que compartió sus conocimientos sobre el hongo trichordema, asociado al castaño. La labor de la Mesa del Castaño ha permitido recuperar seis hectáreas de sotos en Corullón y otras seis en Orellán, además de promover nuevas plantaciones.