El boom del utilitario eléctrico ‘Made in USA’
La compañía Tesla Motors necesita desembarcar en el continente europeo para hacer frente a los pedidos que ha recibido de su modelo 3, presentado el pasado mes de marzo. Un vehículo llamado a revolucionar el sector de los vehículos eléctricos al unir sus altas prestaciones (en torno a 350 kilómetros de autonomía y aceleración de 0 a 100 en menos de seis segundos) con las que pretende rivalizar con las berlinas premium tradicionales, a unos precios económicos (poco más de 30.000 euros).
Unas circunstancias que se han traducido en una avalancha de peticiones de este modelo, con más de medio millón de solicitudes recibidas en la sede central de Tesla en Palo Alto, California.
Estas peticiones no pueden atenderse con su factoría estadounidense y tampoco con la pequeña planta que la empresa tiene en Tilburg (Holanda), que cuenta con una capacidad para ensamblar en torno a un millar de unidades al año.
Tesla es un gigante en expansión. Desde la apertura de su fábrica californiana en 2010 no ha hecho otra cosa que crecer. De hecho da muestra su evolución en sus cinco años de vida. En 2012, la factoría ya contaba con 2.000 empleados, tres años más tarde, en 2015, Tesla ya daba trabajo a 12.000 personas. Sin embargo el proyecto que ha llevado a Tesla a dar un salto cuantitativo y cualitativo es su decisión de abrir una fábrica de fabricación de baterías de iones de litio en Nevada. A través de estas instalaciones, que estarán a pleno rendimiento en 2020, suministrará las baterías especiales que reducirán los costes de los vehículos en un 30%.