Diario de León

Contreras insta a la suma de la sociedad para afrontar barbaries como la del 11-S

El paramédico neoyorquino ofreció una conferencia en el centro de la Uned de Ponferrada.

El paramédico del Servicio de Emergencias de Nueva York, George W. Contreras, durante la conferencia ofrecida en la Uned. L. DE LA MATA

El paramédico del Servicio de Emergencias de Nueva York, George W. Contreras, durante la conferencia ofrecida en la Uned. L. DE LA MATA

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maría carro | ponferrada

Más de 25 años de experiencia profesional y humana en el servicio de emergencias de la ciudad de Nueva York, los últimos quince tras los atentados del 11 de septiembre de 2001 que cambiaron el modo de afrontar este tipo de masacres desde un punto de vista médico. El paramédico neoyorquino George W. Contreras ha vivido suficientes situaciones límite y catástrofes —también con los huracanes Sandy e Irene o la reciente tormenta de nieve que azotó Nueva York— como para compartir sus conclusiones sobre cómo debe funcionar un dispositivo de emergencias y esto mismo hizo ayer en Ponferrada. Ofreció una conferencia magistral en el centro de la Uned y allí mismo recalcó la necesidad de que en España haya una especialidad en Medicina de Urgencias y Emergencias, algo que ahora mismo no existe —a diferencia de lo que ocurre en otros países de Europa— y que viene reclamando desde de hace años la Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias (Semes), presidida precisamente por el jefe del Servicio de Urgencias del Hospital del Bierzo, José Ramón Casal Codesido.

«Es muy extraño que en un país como España no exista este tipo de especialidad, ya que se puede formar y capacitar de una manera más estructurada a los profesionales y eso podría ayudar mucho», defendió Contreras minutos antes de abrir un simposio que contó con un numeroso público, entre el que se encontraban también profesionales médicos, policías y del cuerpo de bomberos de Ponferrada.

En su discurso, George W. Contreras no sólo especificó las características del servicio de emergencias neoyorkino y sus diferencias con el español, sino que aludió directamente a cuál ha sido el aprendizaje que todos los profesionales implicados en las urgencias sacaron de los atentados del 11-S, en los que murieron 3.000 personas y donde uno de los principales problemas fueron las deficiencias en materia de comunicación entre médicos, bomberos y policías. «Una de las lecciones aprendidas es que es importante colaborar y educar al pueblo para que también puedan poner responsabilidad de su parte. El cambio desde el 11-S ha sido muy grande en términos de planificación y coordinación antes de un evento. Siempre nos estamos formando y aprendiendo», aseguró el paramédico.

La implicación de hospitales, universidades, administraciones y empresa privada en la formación también es fundamental —defendió— para preparar a una nueva generación de médicos especializados en emergencias sanitarias en un momento convulso como el actual.

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