GRUPO DE APOYO PSICOLÓGICO en el bierzo
Los otros héroes de las emergencias
El Grupo de Intervención Psicológica en Desastres y Emergencias lleva desde 2006 ofreciendo primeros auxilios a víctimas de tragedias pero su trabajo sigue siendo un gran desconocido

isabel pérez | ponferrada
Hace casi diez años, en el año 2006, el Colegio Oficial de Psicólogos decidió firmar un convenio de colaboración con la Junta de Castilla y León. En él acordaron la creación de un grupo de psicólogos en el Bierzo que pasarían, a partir de ese momento, a realizar una labor de cooperación y apoyo a víctimas de catástrofes y accidentes. Ellos son Gripde, el Grupo de Intervención Psicológica en Desastres y Emergencias.
A pesar de ser una figura no lo suficientemente conocida, este equipo —formado por seis psicólogos— tiene la misión de dar apoyo a las personas que se ven inmersas en un accidente o en un desastre, con todo lo que ello conlleva. El equipo lo componen Enrique Cabanela, Jésica Marques, Tania Paz, Cristina Pérez y, las más veteranas, Ana Fernández y Ana Feliz, que llevan desde el primer año formando parte del equipo de emergencias, al lado de bomberos y policías.
DE LA MANO DEL 112
Una vez que el servicio de emergencias es avisado de un suceso que requiere su ayuda, el 112 valora si las personas afectadas necesitan asesoramiento psicológico inmediato —no hay seguimiento de los casos— para combatir y apaciguar el golpe del primer contacto con una situación desafortunada. En este momento el equipo entra en acción y se traslada de forma rápida al lugar de la tragedia. «A veces no contamos con nada de información, el 112 nos va aportando datos de todo lo que rodea la situación, a medida que ellos lo conocen», apunta uno de los psicólogos. Además, todos los miembros del grupo están de acuerdo al afirmar que deberían formar parte del 112 de manera fija y no ocasional, ya que el apoyo psicológico en este tipo de coyunturas es primordial. «Desde la perspectiva del psicólogo, creemos que la atención y el apoyo desde un primer momento puede resultar beneficioso para los afectados» apuntó Ana Férnández.
ACCIDENTES SIN CUBRIR
De entre todos los casos que han atendido, Ana Feliz destaca el último: el ahogamiento de Alexandru. Hace apenas unos meses el niño de 13 años saltó al río Sil en Ponferrada para coger un balón. En ese momento los voluntarios de apoyo psicológico que se encontraban más cerca acudieron para asesorar y prestarle la atención necesaria a las familias y también al hermano del fallecido. «Fue un momento duro, no porque fuera un menor, sino porque tenía comportamientos agresivos propios de esa situación que necesitaban ser tratados y gestionados», afirmó. Cuando se le pregunta al grupo por las dificultades de atención a menores, apunta que en la mayoría de las ocasiones es más sencillo tratar a un menor que a un adolescente o un adulto.
En casi diez años de trabajo, el grupo se ha encargado de asesorar todo tipo de desastres, incluídos uno de los accidentes más graves de la minería de los últimos años, en Pola de Gordón. «En esa ocasión llegaron antes los psicólogos de León. A nosotros nos encomendaron comunicar a una de las madres que su hijo había fallecido». A pesar de que los casos que han tratado son duros, saben que su labor no es conocida por todos los servicios de emergencias, siendo este uno de los motivos por los que no son activados.
«No nos activan mucho, creemos que quedan muchos casos sin atender y no sabemos cuáles son los criterios para llamarnos o no. Estamos en una zona pequeña y a tu alrededor conoces casos que, como profesionales, deberían de haber sido atendidos», consideraron. «Conocemos emergencias y decimos ‘venga preparados que nos van a activar’, pero no es así», añade una compañera del equipo. Uno de los puntos en los que incide Gripde es que cualquier persona puede recibir su ayuda a través del 112, pero que es necesario que la gente conozca su labor.