La Junta ejecuta el fallo que declara nulo el parque eólico Peña del Gato
La sentencia declara incumplimientos del proyecto en la evaluación de impacto ambiental.

El parque eólico invalidado ocupa 14 hectáreas y tiene 33 molinos de viento de 39 MW. ANA F. BARREDO
M. Félix / M. Zamora | Ponferrada
La consejera de Economía y Hacienda, Pilar del Olmo, oficializaba ayer con su firma en el Bocyl la declaración de nulidad del parque eólico Peña del Gato, situado en montes de Torre del Bierzo, Igüeña y también Villagatón-Brañuelas. La resolución administrativa viene a ser la orden del cumplimiento de la sentencia judicial, de la sala de lo contencioso administrativo del TSJ de Castilla y León, que básicamente dice que no se cumplió en toda su extensión con el preceptivo trámite de la evaluación de impacto ambiental.
La sentencia retrotrae el expediente de la concesión del parque eólico «al momento de presentación del estudio ambiental completo ante el órgano competente», en este caso al servicio territorial de Industria.
Este asunto, que viene coleando ya desde hace años y que tiene su origen en marzo de 2008 cuando se autorizó a la empresa Promociones Energéticas del Bierzo S.L. el parque, tiene como transfondo el hecho de que vive en la zona el urogallo, un ave del tamaño de una gallina, que en este caso ha hecho tambalear una instalación de 33 molinos de viento pertenecientes ahora a Enel Green Power España.
El parque eólico fue autorizado para una producción de 39,5 Megawatios, ocupa 14 hectáreas de montes públicos y su puesta en marcha supuso actuar en 35 kilómetros de pistas forestales. Está construido y en funcionamiento.
Manuel Lamelas, presidente de la Cámara de Comercio de León, lamentó la falta de concreción en la legislación medio ambiental, que provoca circunstancias como la declaración de ilegalidad del parque eólico de la Peña del Gato en Brañuelas.
«Son temas escabrosos y difíciles. Hay muchas opiniones, fruto de los tiempos que no están estables. Las regulaciones no están muy concretas, lo lógico era haber dicho en tiempo y forma si se podía hacer o no se podía hacer y parar una parte o parar todo. Ahora son puestos de trabajo perdidos, riqueza perdida y en estos tiempos habría que haberlo resuelto en ocho días. Si es factible lo es con todas las consecuencias, pero no puede ser que un grupo pequeño, o mediano o grande cambie las cosas por las presiones. Desgraciadamente la industria que toca el medio ambiente no tiene una hoja de ruta concreta aunque sea muy respetuosa con ella. Ojalá un día se legisle para que podamos hacer lo que tenemos que hacer sin meternos con nadie», dijo en la pasada jornada el empresario Manuel Lamelas Viloria, responsable en su día de la puesta en marcha de este parque eólico.