«Mi padre les dijo que no había hecho nada y no tenía nada que confesar»
El mismo consejo de guerra que condenó a muerte a Antonio Fernández Guerrero, que tenía 25 años, y a José Canedo Fernández, de 26, también sentenció a la pena capital a otros dos vecinos de Villabuena detenidos bajo la misma acusación. «David Quindós Vázquez y Aniceto Fernández recibieron sepultura en el cementerio católico, en las loma número seis, fila cinco, sepultura número dos, quedando en posición de Este a Oeste», dice el documento del Ayuntamiento de Ponferrada que figura en la causa. Antonio Fernández Guerrero y José Canedo Fernández, sin embargo, fueron enterrados en la pared sur del cementerio civil. El hijo de Antonio, Manuel Fernández Canóniga, que contaba con dos años cuando se llevaron a su padre, tenía ayer la respuesta mientras asistía a la exhumación. «Mi padre les dijo que no había hecho nada y no tenía nada que confesar. Y a los que no confesaban los enterraban en el cementerio civil», declaró.