Diario de León
Publicado por
Opinion PEDRO DÍAZ fERNÁNDEZ
León

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A yer salió la noticia en este diario de que Patrimonio Cultural de Castilla y León había tumbado el proyecto de aparcamiento para las Médulas. Así escrito el titular, puede parecer otra cosa, pero cuando lees la noticia y te das cuenta de que se trata de que prohibe esparcir unos montones de grava para que aparquen los coches en una finca a la entrada del pueblo, podríamos titularlo: «Señor a quién corresponda: mueva inmediatamente su culo de la corte vallisoletana antes de que hagan el ridículo en el próximo puente de la Constitución», y dicho con el cariño de alguien que se da cuenta de que aún están a tiempo de rectificar.

Expongamos los precedentes: veinte años sin que nadie se preocupase de regular el flujo de visitantes en Médulas y una Junta Vecinal que dona la finca que solucionará todo el problema. No necesitan nada más de Patrimonio Cultural que el visto bueno para adecentar con grava lo que fue un antiguo vertedero, o sea, que no los amenacen o denuncien en base a vete tú a saber qué argucias legales. Todos los estudios exigidos por Patrimonio, tal como vienen en la prensa, se resumen en tres palabras: «ahogaros en burocracia», o lo que es lo mismo «aquí mando yo».

Debe resultarles curioso este especimen respondón del pueblo bárbaro, señor Pedro Diéguez, Presidente de la Junta Vecinal de Médulas. Cuándo se han atrevido a hacer algo sin rendir pleitesía a los nombrados por la Corte vallisoletana, cómo van a dejar en evidencia a la Roma de Pucela solucionando lo que no han sido capaces con todo el dinero del imperio, quizá tengan una poción mágica…

Esos bárbaros mantienen desde los castaños hasta alguna meda, esos montones de hierba con un palo en el centro que tanto han servido para dar de comer al ganado como para dar nombre a las médulas. Esos bárbaros, siempre tan callados y obedientes, que ven como se llenan sus fincas y casas de extranjeros, que les sacan fotos a la abuela, que les cogen las castañas y que procuran morirse entre semana para no interrumpir el tráfico. Esos bárbaros merecen después de veinte años un poquito de respeto. Déjenles hacer, señores de Pucela, dejen que esparzan un montón de grava.

Permítanme desvelar su poción mágica: se trata de la palabra dada. Ha prometido a sus vecinos que buscaría la solución a veinte años de problemas y lo ha hecho. Que no se materialice es por imperativo de la corte. Dentro de poco, si llegado el puente de la Constitución no ha movido su culo quién corresponda, pasará de nuevo la procesión de padres con niños, discapacitados, personas mayores… sorteando coches y caravanas por la carretera y las calles de Médulas. Aquí tienen este medio de comunicación los césares de Pucela, para asegurarnos que se va a solucionar este mal entendido, que se trata de un pequeño error burocrático…, pero háganlo, no se limiten a dar su palabra.

Pedro Díaz Fernández es licenciado en Psicología y amante de Las Médulas

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