La hembra tenía seis años y murió estrangulada al intentar liberarse
El informe de necropsia que elabora el Hospital Veterinario de la Universidad de León todavía se demorará unos días, pero fuentes próximas confirmaron a este periódico que la hembra de oso pardo tenía unos seis años de edad, presentaba un buen estado físico y un peso adecuado para esta época, cercana a la hibernación, con suficientes reservas de grasa.
Los veterinarios han hallado restos de manzanas y de castañas en el estómago del animal, lo que indica que se había estado alimentando poco antes de caer en la trampa.
La causa de la muerte han sido las lesiones derivadas del lazo de acero, que acabó por asfixiarla. Fuentes próximas a la investigación también señalaron que la hembra había muerto estrangulada al intentar liberarse y tendría un peso de 140 kilogramos.
El animal presentaba además hermorraigas en un lateral de su cuerpo debido al forcejeo con el tronco del árbol en el que se encontraba la trampa.Los primeros análisis no han hallado indicios de gestión actual o pasada.
La Fundación Oso Pardo ya advirtió ayer, una vez más, de la peligrosidad que supone la colocación de lazos de acero en el monte, que pueden atrapar a cualquier tipo de animal. Se trata de una práctica que se encuentra en retroceso, pero la Fundación advirtió de que casos como el de la osa hallada muerta en Cariseda demuestran que «no se puede bajar la guardia».