Un perfil que rompe el mito de la posible exclusión social

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León

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Texto Un hombre de unos 47 años, casado y con trabajo, con un perfil alejado de cualquier atisbo de exclusión social. Así son la mayoría de los pacientes que acuden a Beda Bierzo para recibir un tratamiento contra el alcoholismo. No quiere esto decir que no haya mujeres, que las hay, y que ninguno de los usuarios esté en paro, que también se cuentan casos. De hecho, el porcentaje de desempleados que acuden a terapia por un problema de consumo como este se ha aproximado en el último año a los de personas en activo. Éstas suponen un 34% del total y los parados son ya un 31%. El 23% restante son pensionistas y jubilados.

En este sentido, la psicóloga de Beda Patricia González reconoce que el crecimiento del volumen de personas sin trabajo que acuden a terapia «tiene que ver con la situación económica actual», pero no puede ser tomado como un indicador de que se consume alcohol porque no se tiene trabajo.

Pero como en todo, las medias no debe ser excluyentes y es preciso destacar también que, un año más, es significativo el número de mujeres que deciden iniciar un tratamiento por consumo de alcohol. No es que haya más mujeres que beben, sino que son más las que apuestan por ponerle remedio al problema. Así, prácticamente tres de cada diez nuevos pacientes son mujeres, una cifra muy similar a la de 2015, aunque un poco por debajo.

La diferencia entre sexos también nota en la edad de inicio de consumo, que en los hombres es mucho más temprana. Ellos se inician en el alcohol con 15 años y ellas con 19 años. También es más tardía la aparición de los primeros problemas entre las féminas. «La edad media de primeros problemas es de 30,79 en hombres y de 40,67 en mujeres», explicó una de las psicólogas del Centro de Tratamiento del Alcoholismo.

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