El avance de la avispilla del castaño sigue lento pero progresivo y toca ya a Barjas
Se han visto agallas en Moldes y la Mesa del Castaño valora el efecto controlado de las heladas

maría carro | ponferrada
El perímetro de afección de la avispilla del castaño sigue ampliándose lentamente y el problema ya no se circunscribe únicamente al municipio de Vega de Valcarce, sino que toca también a Barjas. Los productores han encontrado agallas en algunos árboles de la localidad de Moldes, según confirmaron ayer el director de la Mesa del Castaño del Bierzo, Pablo Linares; y el presidente de la Asociación de Castañicultores los Tres Valles, José Luis García Peña. Este último informó, además, de que el número de abultamientos en las hojas localizados en este último pueblo por uno de sus socios es bastante considerable.
Con ello, son ya media docena los pueblos en los que se ha confirmado la presencia de la avispilla en fase de desarrollo: San Julián, Lindoso, Villasinde, Herrerías y Moldes, además de en Veiga de Brañas y San Pedro de Nogal, ya en la vecina Galicia pero en el linde con la comarca.
Mientras tanto, expertos y productores siguen tratando de perimetrar y mapear la zona, algo que ahora se ha complicado bastante por culpa de las heladas de finales de abril. Un factor climatológico que ha tenido una influencia doble: por un lado, ha quemado las hojas y ello dificulta ver las agallas en los brotes; pero por otro, al quemar los brotes de los que se nutre la larva de la avispilla, puede favorecer una mortandad masiva de las mismas y ayudar a controlar de forma natural la plaga.
Saber en qué grado le ha afectado es —reconoció Pablo Linares— complicado, más cuando «el castaño ha sido de los árboles los menos dañados por las heladas y en ejemplares adultos no se han quemado todos los brotes». «Es algo que se está viendo pero, aún con eso, si la helada le hubiera afectado, la plaga no va a desaparecer», añadió el director de la Mesa del Castaño.
Pendiente está todavía la reunión con los responsables de Medio Natural de la Junta de Castilla y León. En principio, se había programado un encuentro para mañana pero la agenda ha tenido que ser modificada y hasta la semana que vienen no se fijará una nueva fecha. En todo caso, las conversaciones existen y se está haciendo lo único que se puede hacer hasta ahora —reconoció Pablo Linares— que es buscar las agallas, destruirlas y perimetrar. Ahora mismo, la lucha biológica sería totalmente improductiva y la suelta del Torymus sinensis no serviría de nada, pues hay que hacerlo cuando el árbol empieza a brotar. Por lo tanto, la lucha biológica comenzaría el próximo año.
«Este año sólo podemos buscar, mapear y destruir las agallas para minimizar el avance. Las sueltas de Torymus se tienen que hacer un poco antes de la fecha actual, cuando el árbol empieza a brotar, porque pone su huevo justo en la agalla de la avispilla. Si lo hacemos ahora, no tendría efecto porque la larva está muy desarrollada», explicó Linares. Tal es así que los primeros insectos saldrán de las agallas a mediados del mes que viene, aunque su presencia sería casi imperceptible, pues se asemeja a un mosquito, de color negro y de tamaño muy reducido, de unos dos milímetros.
Producción a salvo
En todo caso, el director de la Mesa del Castaño aseguró que la producción no se verá afectada ni esta ni la próxima campaña, siempre que se produzca «un desarrollo normal de la plaga». «Tendrían que pasar tres años para que viéramos un efecto en la producción si el proceso es como se ha visto hasta ahora y no se acelera», aseguró Linares.
Tampoco está previsto un impacto importante por el efecto de las últimas heladas. Es verdad que muchos brotes se han secado, pero es a partir de ahora cuando empieza la floración. «Ha quemado mucho castaño joven que puede obligar incluso a replantar. El mes que viene empezarán a florecer y podremos apreciar el efecto, porque no habíamos tenido una helada tan fuerte, pero en principio la producción no se verá afectada», señaló Pablo Linares.