GEMA CARLOTA CUBELOS PÉREZ INVESTIGADORA ponferradina del gobierno japonés
«El Bierzo tiene mucho potencial en el campo de la innovación»

Gema Carlota Cubelos Pérez, en la actualidad en Tokio. DL
MANUEL FÉLIX | PONFERRADA
Es de Ponferrada y ahora se encuentra en Tokio becada por el Gobierno japonés como investigadora. Carlota Cubelos estudió en la Complutense de Madrid el Grado en Diseño, haciendo a la vez en su último año, el Magister Internacional de Escenografía. Su trabajo de fin de grado se centró en investigar cómo el diseño, a través de ejemplos prácticos en sus distintos campos, podía ayudar a las personas con diferentes necesidades (personas con párkinson, niños con problemas del habla, personas con dificultades económicas). Al terminar, la Unión Europea le concedió una beca Erasmus de prácticas para trabajar en el grupo de investigación Encore sobre codiseño, diseño de servicios y diseño social en la Universidad de Aalto, en Helsinki (Finlandia). Fue allí donde, gracias a sus grandes avances en esta materia, aprendió los procesos dentro de este campo sobre diseño de experiencias, el diseño de servicios y el diseño empático. En Helsinki comenzó su propia investigación en la Finnish Neuro Society sobre mejoras de diseño para personas con esclerosis múltiple. Lo que aprendió le hizo querer seguir estudiando para encontrar nuevas formas de ayudar a la gente a través del diseño. Solicitó así la beca Monbukagakusho del Gobierno japonés para continuar estudios e investigación en este tema, centrado en el diseño para personas afectadas por desastres naturales. Ahora está en la Universidad de Tokyo, para desarrollar este proyecto en profundidad, donde se trabajan conceptos como los de sostenibilidad, ecología humana y cambio social.
—Se necesita ser muy buena para que los japoneses se fijen en uno. ¿En qué proyectos está trabajando ahora?
—Ahora trabajo en nuevos diseños de productos, espacios, servicios o sistemas que puedan ayudar a las personas en situación de catástrofes naturales. Este proyecto, se centra sobre todo en conocer los problemas y necesidades reales de las personas afectadas para luego crear diseños que puedan ayudarles en tales situaciones.
—¿Qué ha sido lo determinante para que su proyecto de diseños para afectados por desastres naturales fuese interesante para los japoneses?
—La sociedad japonesa es realmente consciente de lo que supone vivir continuamente junto a desastres naturales. Es un país que siempre ha estado innovando e investigando en este campo. Creo que un punto importante de esta investigación está en el proceso. A diferencia de los métodos de diseño tradicionales, esta investigación se centra, a través de métodos etnográficos, de comprender a las personas que han sido afectadas mas de cerca, diseñando con ellos desde sus necesidades reales. Otro punto importante será el resultado, universal y adaptable, cuya intención es que no solo sirva en el futuro en territorio japonés, si no que sea escalable a cualquier país o región.
—¿Es duro hacerse un hueco en la investigación?
—Diría que sí, para cualquier campo. Creo que es un camino largo (doctorado, publicaciones…), donde debido al panorama actual, es muy difícil encontrar apoyo tanto institucional como económico. En mi caso, que es el del diseño, diría que especialmente, sobre todo en España, ya que es un campo muy reciente comparado con otros en este país. Aun así, en mi opinión, lo más importante es no perder tu entusiasmo y tus ganas de descubrir o crear algo que pueda ayudar a los demás.
—¿Qué le parece la política de inversión en investigación española?
—Me entristece al compararla con la de otros países que conozco, como Japón o Finlandia. A través de los recortes y bajadas de presupuesto en I+D+I al final, están promoviendo que pocos jóvenes lo consideren una “salida profesional”, haciendo que una persona con vocación y proyectos se tenga que pensar mucho si quiere dedicarse a este campo.
—¿Qué planes de futuro tiene, una vez que se le acabe la beca en Japón?
—Mi intención, si puedo, sería volver a España para poner en práctica todo lo que he aprendido en el extranjero. Y ya sea trabajando en un grupo de investigación, empresa, organización o universidad, seguir investigando para mejorar la vida de las personas a través del diseño.
—¿Le gustaría investigar- trabajar en el Bierzo?
Por supuesto. Primero por el cariño que le tengo y segundo, porque creo que hay muchos campos dentro de la investigación que podrían ayudar al Bierzo a mejorar como región.
—¿En qué campos cree usted que podría haber un espacio de desarrollo para el Bierzo?
—Seguramente, personas de diferentes ámbitos podrían decir mucho y aportar nuevas ideas, sobre todo cuando éstas trabajan juntas. En lo que a mi respecta, desde el punto de vista económico, creo que el Bierzo podría generar mucho más interés como destino turístico. Se podría difundir más a través del diseño lo bueno de nuestra región y generar nuevos puntos de interés históricos, culturales o gastronómicos para el turista. En aspectos medio ambientales, creo que el Bierzo tiene mucho potencial dentro de la innovación para ser una comarca sostenible, que favorezca el consumo de alimentos responsables y energías limpias, y que sea ejemplo de comarca preocupada por sus ciudadanos y su entorno. En cuanto al desarrollo social, creo que a través de métodos usados por países como Finlandia o Japón, el Bierzo, podría mejorar resolviendo a través del diseño problemas que cualquier ciudadano pueda tener dentro de la ciudad, tales como aquellos relacionados con la educación, la sanidad, la pobreza, la discriminación o la cultura.