Diario de León

Aberapi denuncia un año de retraso en el pago por daños de osos en las colmenas

Pide celeridad a la Junta y pone de ejemplo el reciente destrozo de un colmenar en Santa Cruz.

Estado en el que han quedado las colmenas tras el ataque del oso en el cortín de Santa Cruz del Sil. DL

Estado en el que han quedado las colmenas tras el ataque del oso en el cortín de Santa Cruz del Sil. DL

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m. carro | ponferrada

Hasta en seis ocasiones ha accedido un oso a un cortín con colmenas en la localidad de Santa Cruz del Sil (Páramo del Sil) en los últimos días. Media docena de asaltos que han acabado con la cosecha y provocado numerosos destrozos pese a los intentos del apicultor titular de la explotación de frenar el paso del plantígrado, utilizando incluso alambre de espinos y un pastor eléctrico que no consiguieron cumplir su cometido. Un caso que ayer fue puesto como ejemplo por el presidente de la Asociación Berciana de Agricultores (Aberapi), Francisco José Prada, para solicitar a la Junta de Castilla y León mayor celeridad en el pago de las ayudas que cubren los destrozos de este tipo en los colmenares.

«La Junta indemniza a los apicultores pero está tardando más de un año en hacer efectivos los pagos, siendo los propios apicultores los que tienen que adelantar el dinero, una y otra vez, para subsanar los destrozos causados por este animal», se lamentó Prada,considerando que «de poco sirve que se abonen los daños» si se tarda tanto en hacer efectiva la ayuda. Además, el presidente de Aberapi se queja de las constantes «excusas» de los técnicos de la Administración autonómica cuando la asociación trata de reclamar las subvenciones. «Cuando presentamos reclamaciones para agilizar los pagos, nos dan multitud de excusas, como que están saturados o cambiando el sistema informático», afirmó.

Un oso sin barreras

Ni el muro de losa del cortín, ni el alambre, ni siquiera la corriente del pastor eléctrico frenaron las ganas de comer del oso que ha protagonizado el último ataque a un colmenar en el Alto Sil, zona proclive al avistamiento y aparición de una especie que cada vez está más consolidada. Tres veces accedió el oso al colmenar antes de que su dueño colocará el alambre de espino alrededor del mismo. Una barrera que consiguió traspasar hasta en dos ocasiones, lo que llevó al propietario a probar con el pastor; pero ni con esas, ya que el animal hizo un agujero en el suelo de tamaño suficiente como para pasar bajo la barrera eléctrica.

Al final, el colmenar que estaba formado por una treintena de colmenas ha quedado en la nada, a lo que hay que añadir —dijo Prada— que la cosecha de este año está perdida al cien por cien».

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