Diario de León
Ataviados como antaño y con aquellos utensilios, los participantes trabajaron el centeno. ANA F. BARREDO

Ataviados como antaño y con aquellos utensilios, los participantes trabajaron el centeno. ANA F. BARREDO

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M. m. | PONFERRADa

Camponaraya recordó ayer tiempos pasados con la celebración de la primera Fiesta de la Maja. Ataviados con la vestimenta de la época, los participantes rememoraron la forma tradicional en la que sus antepasados preparaban el centeno con el que luego elaboraban el pan. Los asistentes pudieron disfrutar de cada una de las fases, desde la siega hasta la degustación del producto final.

El evento, organizado por la Asociación de Romeros y Romeras de la Cuesta del Peregrino, partió de «la idea propuesta por Ramiro, uno de los componentes de la asociación, que es propietario de algunas de las máquinas que se pueden ver aquí. Él mismo fue animando a la gente para que todos participáramos en esta actividad», señaló el alcalde del Ayuntamiento de Camponaraya, Eduardo Morán.

La Fiesta de la Maja comenzó con la siega del centeno a hocín a las 9.00 horas, continuó con la maja con máquinas antiguas y, al final, se elaboró pan. «Se ha realizado todo el proceso, desde la siembra del cereal, la siega, hacer la meda, que es el almacenaje del grano de la paja, y, por último, la extracción del cereal. En el interior del edificio hay un molino y un horno en funcionamiento y, una vez terminemos, se llevará al molino y se hará el pan para todos los que asistan», apuntó Morán. El propio alcalde de Camponaraya contó que «a pesar de no ser un experto, también le tocó vivir este proceso».

Los más jóvenes pudieron disfrutar de las formas más primitivas de la extracción del grano de la paja a cargo de los mayos, mediante las majadoras antiguas que fueron cedidas para la celebración. «Mis hijas no lo han visto nunca y así podrán saber de dónde viene el pan, que no viene de la bolsa de Carrefour. Recuerdo majar en Camponaraya, pero con otras máquinas más modernas», apuntó un de los miembros de la Asociación de Romeros.

Para los más mayores, la celebración de la fiesta fue una «alegría muy grande», sobre todo, poder recordar cómo se hacía antiguamente. «Esto lo viví toda la vida, desde chaval. Lo hice hasta los treinta y pico años. Era lo que había de aquella», señaló uno de los participantes.

En la celebración de la maja también colaboraron la Asociación de Jubilados y Pensionistas, la Asociación Millares de Narayola y propio el Ayuntamiento.

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