Diario de León

pregón de las fiestas de la encina en ponferrada

Entre el teatro, la resistencia y la ironía

La compañía Conde Gatón aprovechó el discurso inaugural para reclamar mayor atención a la cultura, más apoyo al teatro y defender la tradición por encima de la moda de los ‘influencers’.

Los personajes de la compañía teatral tomaron la plaza del Ayuntamiento. L. DE LA MATA

Los personajes de la compañía teatral tomaron la plaza del Ayuntamiento. L. DE LA MATA

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León

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maría carro | ponferrada

Ponferrada descorrió ayer el telón —nunca mejor dicho— de las fiestas de la Encina y lo hizo de la mano de la compañía teatral Conde Gatón que, en su cincuenta aniversario, ha visto reconocida por fin su labor como acicate de la cultura en la capital berciana y así lo gritó a los cuatro vientos, desde el balcón de la casa consistorial. «Resistencia» fue la palabra más empleada en un pregón que mezcló humor, ironía, reivindicación, reconocimiento y agradecimiento. Un pregón diferente a todos los anteriores que, más bien, fueron dos, porque los principales personajes creados por la compañía a lo largo de su historia tomaron la escena antes del acto oficial para dar forma a una loca parodia que también tuvo mucho de realismo, de crítica y de recreación de la situación social actual.

Ambientaciones al margen, las palabras con las que Javier Vecino, Santiago Antelo y José Luis Gutiérrez abrieron formalmente los actos de la Encina dieron paso a una reflexión generalizada sobre el papel de la cultura, su aislamiento y la falta de financiación, así como la ausencia de una Escuela de Teatro Municipal que permita a las nuevas generaciones mantener viva la llama que hace medio siglo encendió Conde Gatón. «Una escuela de teatro como alternativa a los juegos de rol, a los ‘influencers’, a los ‘youtubers’, a los ‘tuiteros’ y demás figuras demoniacas que pululan por las redes sociales y que tienen abducidas las mentes de nuestros jóvenes». «¿Este es el futuro que queremos para nuestros hijos? ¿De quién es la responsabilidad¿ ¿De los políticos? ¿De sus gestores culturales? ¿De los centros educativos? ¿De los padres? ¿Nuestra?», recogió el pregón. Crítico, sí, pero no sólo en este sentido.

«Quien quiera que condene al teatro es enemigo de su país». Con esta frase de Voltaire Conde Gatón ahondó en lo difícil que lo ha tenido, desde tiempos inmemoriables, para sobrevivir, tan difícil como el teatro mismo. La resistencia y la independencia —aseguraron los pregoneros— ha sido la clave de sus subsistencia, lo que les ha permitido llevar a escena más de 60 montajes y dar la oportunidad de hacer teatro a más de 350 ponferradinos. Un resistencia que Conde Gatón quiere contagiar al Bierzo entero, azotado por un tremenda crisis y, de forma menos generalizada, a la propia Ponferrada.

«Es verdad que no corren buenos tiempos para nuestra ciudad. El culto a los centros comerciales como forma de vida integral, la esclavitud ante las nuevas tecnologías, donde se viven realidades virtuales; los cronómetros que marcan nuestros tiempos, cual autómatas, la economía global mal entendida. Son lastres que impiden el desarrollo de la persona y nos hacen olvidar la esencia del ser humano».

Una esencia que —defendió la compañía teatral— está en la familia, en las mesas compartidas con amigos, en las tradiciones, en la ilusión de los niños, en los vermús y en las charlas, en las verbenas, con las charangas... Y todo eso permite la Encina. «Por todo aquello que merece la pena vivir».

«Las fiestas son un buen momento para cambiar nuestro espíritu y olvidarnos, por unos días, de las dificultades que últimamente nos atenazan», avalaron los tres actores de Conde Gatón, volviendo a llamar a la resistencia ante todo lo adverso.

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