Vecinos de la localidad de Santalla temen por el derrumbe de la iglesia

Zona de la iglesia donde se ha producido el hundimiento. L. DE LA MATA
m. barba | ponferrada
Los vecinos de la localidad de Santalla, perteneciente al municipio de Priaranza del Bierzo, han detectado en los últimos días el hundimiento de la cubierta de la iglesia del pueblo. A pesar de ser una pequeña inclinación en uno de los pináculos que adornan la cúpula del templo, existen riesgos de que si no se ataja el problema, pueda ocasionar males mayores.
La zona dañada se encuentra en el centro del crucero que forma la planta de la iglesia. Se trata de un punto de dificultosa accecesibilidad y observación. Es por ello, que desde la parte interior de la iglesia resulta imposible poder contemplar el daño en el templo, ya que éste tiene una cúpula de piedra que impide ver el entramado de madera que sujeta la cubierta de pizarra
Lo que sí se puede apreciar en el interior del templo, es la huella de unas goteras surgidas recientemente, a pesar de haber llovido muy poco en semanas anteriores y, sobre todo, ser un verano donde las precipitaciones no han abundado.
Por parte del Ayuntamiento de Priaranza y del Obispado ya solicitaron, en años anteriores, ayudas para poder reemplazar la cubierta debido a las goteras, aunque en lugares de menos importancia. Por el momento, no ha habido respuestas por parte de la administración. Pero en esta ocasión, los vecinos de Santalla creen que, en caso de que haya lluvias abundantes, el riesgo de que se venga abajo la zona dañada es muy alto.
La iglesia de Santalla es un templo del siglo XVIII con algunos elementos del XVI, de estilo rococó. El templo conserva, entre otras cosas, una pila bautismal traída de otro pueblo desaparecido y que podría datarse del siglo XII. Precisamente, una de las humedades que han aparecido se encuentra justo por encima del baptisterio, justo debajo del hundimiento.
Por el momento, el Ayuntamiento se pondrá en contacto mañana con un técnico para que realice una valoración de los daños y ponerse cuanto antes en las labores de reparación, ya que los residentes creen que «no aguanta el invierno».