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LEÓN ■ TRIBUNALES

El acusado de asesinar a su sobrino por unas catañas dice ante el juez que no quería matarle

El acusado declaró por la tarde en la Audiencia. J. CASARES

El acusado declaró por la tarde en la Audiencia. J. CASARES

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dl / agencias | ponferrada

El acusado de asesinar a su sobrino en le San Juan de Paluezas, tras una disputa por una herencia de tierras, afirmó ayer que en ningún momento quiso causar daño alguno a su familiar y que se limitó a defenderse porque sintió «pánico» al ser amenazado de muerte por la víctima.

Así lo ha manifestado D.S.G. durante su declaración en el juicio que se sigue contra él con en la Audiencia de León por hechos ocurridos en octubre de 2015. El acusado, para el que la fiscalía pide una pena de 20 años de prisión por un delito de asesinato, ha admitido que disparó contra su sobrino con una escopeta del calibre 12 de su propiedad la noche del 9 de octubre de 2015 en un paraje conocido como Pousafoles donde hay un castaño de la herencia de sus padres, aún sin dividir, del que su hermana «se había adueñado», y otro que es propiedad excluisva suya. y que

El día del crimen, el acusado se había ido a recoger castañas. con una escopeta cargada porque llevaba días viendo a un zorro que atacaba a sus gallinas, y que dejó sobre el capó del coche. A continuación llegó su sobrino y se bajó de su furgoneta «hecho un jabalí» y amenazándolo «de muerte». «¿Qué haces aquí hijo de puta?, fue lo primero que me dijo y luego me cogió por la pechera y empezó a decirme que iba a matarme y echar mi cuerpo a un barranco para que me comieran los lobos», ha señalado el acusado, que ha admitido que sintió «pánico» ante la actitud agresiva de su sobrino.

Cuando le soltó cada uno se dirigió hacia su coche, su sobrino se volvió hacia él de nuevo con ánimo de agredirle, momento en el que, de forma instintiva, cogió la escopeta y disparó con la intención de asustarle y que se marchara, si bien fue alcanzado en el pecho y falleció en el acto. El acusado ha irrumpido en llanto cuando la fiscal le ha preguntado si se arrepentía y ha afirmado: «Hubiera sido mejor que me hubiera matado yo».

La Fiscalía argumenta que se trata de un asesinato porque el cadáver de la víctima no presentaba señales de lucha o defensa ni en manos ni en antebrazos, lo que indica alevosía, por lo que pide imponer al acusado la pena de 20 años de prisión, la privación del derecho a residir en San Juan de Paluezas y una indemnización de 60.000 euros para la madre de la víctima y 20.000 euros para cada uno de sus tres hermanos. La defensa califica los hechos como un delito de homicidio imprudente por el que pide un año de cárcel para el acusado y, alternativamente, admite un delito de homicidio penado con cinco años.

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