Arte con nombre, apellidos e historia
Más de 3.000 personas disfrutaron del Magosto y Mercado Tradicional de Páramo, con artesanos que mantienen viva la historia de este país.

l. de la mata
Hubo un tiempo en el que los ‘smartphones’ no eran el centro de las conversaciones ni a golpe de ‘click’ se arreglaban los problemas. Una época en la que la tecnología no había difuminado aún el poder creativo del ser humano y eran sus manos las que fundían y daban forma al hierro, las que tallaban lentamente la madera, las que modelaban la arcilla, esculpían carbón o peinaban la lana para hacer hilo y tejer. Otra tiempo del que hoy siguen dando cuenta artesanos como los que este fin de semana se reúnen en Páramo del Sil.
El Mercado Tradicional que este municipio organiza cada año permite acercar el presente la pasado y conocer los oficios que antaño daban de comer, prácticas que hoy son demostraciones pero que en su día fueron el medio de subsistencia de muchos. Con once ediciones a sus espaldas, esta cita social, gastronómica, etnográfica y rural sigue gozando del beneplácito de un público llegado de toda la provincia.
Hasta 27 autocares y cuatro minibuses acercaron a Páramo a unas 1.500 personas al mediodía de ayer. A ellas hay que sumar todas las que toman parte del Magosto y Mercado Tradicional a título particular. En total —dijo el alcalde, Ángel Calvo— en torno a 3.000 personas pasarán por la carpa erigida en la plaza central del pueblo, con el consiguiente impacto que ello tiene para los negocios de hostelería y para los propios vecinos que ayer y hoy colocan sus puestos en el mercado para vender artículos de artesanía, productos de la huerta, embutidos, pan y repostería, cosmética natural y un largo etcétera.