Diario de León

El cupón se adelanta a la lotería

La Once deja en Ponferrada 475.000 € de premio

La vendedora Albarina Burdalo vende en el quiosco de la avenida de España y el local del Centro Comercial el Rosal 19 cupones premiados con 25.000 euros cada uno en el sorteo del pasado viernes

Albarina Burdalo, ayer en el quiosco de la Once en la avenida de España. ANA F. BARREDO

Albarina Burdalo, ayer en el quiosco de la Once en la avenida de España. ANA F. BARREDO

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León

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c. fidalgo | ponferrada

Siete brujas diminutas, sobre la escoba, junto a la marmita de la poción, con la nariz afilada y el gorro zarrapastroso, adornan la cabina donde todas las mañanas la vendedora de la Once Albarina Burdalo Fernández vende el cupón, el sueldazo y el resto de boletos de todos los sorteos de la Organización Nacional de Ciegos. Y aunque Albarina no cree en la magia —o al menos eso le decía ayer a este periódico— la tentación de escribir que las siete brujas de su quiosco en la céntrica Avenida de España en Ponferrada le ha traído la suerte a un buen puñado de jugadores del sorteo del cupón de los viernes es grande. Y lo es porque el sorteo ha repartido 475.000 euros por la ciudad y quién sabe si más lejos, con la venta de 19 cupones premiados por parte de la vendedora en el quiosco callejero y en el local que la Once tiene en el Centro Comercial El Rosal, donde Albarina pasa las tardes más resguardada.

A media mañana de ayer, con el calefactor encendido, las brujas dentro del quiosco, junto a la decoración navideña de muñecos de nieve que adorna la cabina, Albarina contaba que ninguno de los 19 afortunados que recibirán cada uno 25.000 euros se había pasado aún para darle las gracias. «La clientela de los viernes no es siempre la misma que la del resto de la semana», los disculpaba mientras atendía a transeúntes que se paraban a comprar algún boleto.

Albarina Burdalo lleva diez años vendiendo cupones de la Once. Y en todo este tiempo, aunque también tienta a la suerte comprando su cupón, no ha recibido más allá de cien euros, cuenta. La pena es que todavía quedó un cupón por vender. «Devolví uno, si lo llego a saber...», le contaba al periodista. Y un compañero de la Once que a esa se había acercado a saludarla, terminaba la frase por ella; «...si lo llegas a saber hubieras comprado los veinte». Lástima de brujas.

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