La Miño-Sil recauda 261.000 euros en el Bierzo por agresiones a los ríos
Ejecutó 79 sanciones y abrió 56 nuevos expedientes en el último año, tres de ellos graves.

La cabecera del río Cúa, en esta fotografía de archivo, es una de las masas de agua de la cuenca en mejor estado ecológico. ANA F. BARREDO
maría carro | ponferrada
La Confederación Hidrográfica Miño-Sil ha resuelto, en el último año, 79 expedientes sancionadores por agresiones de diversa índole a los ríos del Bierzo (vertidos, obras ilegales, actuaciones sin autorización, derivaciones de agua, talas, plantaciones, etcétera). Es la mayor cifra de los últimos seis años y, aunque la mayoría han sido tipificados como leves y, como tal, conllevan una sanción económica menor; lo que el organismo de cuenca ha recaudado por este concepto en el Bierzo supera los 260.000 euros.
Las obras ilegales están detrás de la mayoría de las sanciones ejecutadas por la Miño-Sil en 2017. Más de la mitad (56%) de las agresiones totales fueron por obras, generalmente realizadas por particulares, pero también, aunque en menor medida, por administraciones como ayuntamientos o juntas vecinales. De los 44 expedientes resueltos por esta causa, 38 afectan a particulares y únicamente seis a administraciones. Por detrás de las obras, los vertidos son la segunda causa de multa por parte de la Confederación. En el último año se impusieron 20 sanciones económicas por este motivo.
Se incrementan los expedientes resueltos —el ente hidrográfico tiene un año de plazo para tomar una resolución— y también los incoados, es decir, los que se abren tras detectar algún tipo de agresión. Entre enero y diciembre del año que acaba de terminar, la Confederación Hidrográfica Miño-Sil incoó 56 expedientes, son media docena más que en 2016, aunque 20 menos que en 2015. En este caso, el porcentaje de expedientes abiertos por vertidos u obras es prácticamente idéntico y ambas causas siguen estando detrás de la gran mayoría de las multas. De esos 56 casos abiertos, 24 son por vertidos y 23 por obras. El resto se reparten entre derivaciones de agua no permitidas, talas y plantaciones en los cauces, acampadas en zonas en la que esta práctica está prohibida, actuaciones diversas sin autorización o concesión para ello y abandono de vehículos, entre otros.
«De los 79 expedientes resueltos hasta diciembre, cinco fueron calificados como menos graves y el resto como leves. No existieron resoluciones de expedientes graves ni muy graves», explicaron ayer fuentes de la Miño-Sil, revelando que en lo relativo a los expedientes incoados en 2017 sí que hubo casos graves, concretamente tres, y también menos graves, cuatro. El resto fueron leves.
Nuevos cauces óptimos
En las campañas de control biológico realizadas tras la aprobación del Plan Hidrológico y desarrolladas en las primaveras de 2016 y 2017, la Confederación detectó nuevas masas de agua o tramos de río con muy buen estado ecológico. Un listado que engrosa la lista previa que incluye los ríos Burbia, Cúa y Selmo en cabecera; los ríos Barjas, Ancares y Primout; y los arroyos de Fresnedelo y las Tejedas-Parada Solana. A ello se suman ahora el Río Valdeprado (Palacios del Sil), el Boeza en Igüeña, en arroyo de la Vega en Candín, los ríos Sosas y Orallo (Villablino), el Selmo en Corullón, el Cabrera en Benuza y el río del Regueiro en Villafranca del Bierzo.
En los muestreos para determinar el estado de conservación de los ríos, los técnicos del organismo de cuenca han analizado la situación de los macroinvertebrados y la flora acuática de las citadas masas de agua.