Bierzo ■ Sucesos
Detenido un berciano por la estafa de una red que suplantaba a la banca vaticana
Un deportivo Bentley con escudo papal, valorado en no menos de 197.000 euros, fue incautado en un chalé de Ponferrada.
La policía en el registro de la sede del grupo en Fuengirola. DL
Un Bentley Continental de dos puertas, equipado a todo lujo, valorado en no menos de 197.000 euros, con matrícula rusa del cuerpo diplomático y un gran escudo del Vaticano en los dos laterales no pasa desapercibido en Ponferrada. Este coche de alta gama fue incautado por la Policía Nacional en la capital berciana, después de que a finales de esta semana cayese en la misma operación, desarrollada desde Fuengirola (Málaga), un grupo de delincuencia organizada integrado por tres españoles y un colombiano.
Según pudo confirmar este periódico, uno de los españoles es de Ponferrada. El berciano detenido trajo a la capital berciana el Bentley y lo aparcó en el garaje de un chalé de un familiar, situado en una conocida urbanización próxima a la Clínica Ponferrada. La policía tenía conocimiento de esta presencia en la ciudad y finalmente el vehículo fue intervenido, decomisado, precintado, sacado del garaje del chalé y remitido al juzgado que instruye el caso en la ciudad andaluza.
Las cuatro personas que fueron detenidas, entre las que se encuentra el joven berciano, están acusadas de ser los presuntos autores de los delitos de «estafa, intrusismo, blanqueo de capitales y asociación ilícita». Además de numerosa documentación falsificada, los agentes han intervenido un velero en el puerto deportivo de Fuengirola, varios automóviles de alta gama, entre los que se encontraba el localizado en Ponferrada, así como 64.000 euros en una cuenta corriente del principal sospechoso, numerosos relojes de marcas de lujo, material informático, lingotes de plata, terminales TPV, un arma de fogueo y 5.000 euros en efectivo.
La Policía Nacional señala a este grupo desmantelado como una organización criminal que había suplantado a una institución financiera de la Iglesia católica, con sede en la ciudad del Vaticano, con una falsa entidad en Fuengirola para conseguir fondos.
Según fuentes policiales, la investigación se inició a raíz de un comunicado de la Gendarmería Vaticana que informaba a la española de la existencia de un grupo criminal que podía estar usurpando la imagen, símbolos e identidad de esta entidad financiera, ignorando los fines que pretendía. En el logotipo papal que utilizaban los coches como el incautado en el Bierzo figuraba la siguiente inscripción: «Fundazione OPS &IOR Vaticanae, (S.C.V.). Cortile Sisto V, Via Sant’ Anna, 00120. Cittá Del Vaticano. Presidencia». Y debajo una palabra en ruso.
Los detenidos no solo usaban vehículos de lujo rotulados con el escudo vaticano, sino también unas oficinas en Fuengirola, a través de las cuales mantenían actividad mercantil con multitud de empresas de todo el mundo para conseguir firmar acuerdos de relaciones comerciales y asesoramiento. «A través estos contratos obtenían pingües beneficios suplantando a la entidad bancaria vaticana, que carece de sedes fuera de la propia Ciudad del Vaticano», remarcan desde la policía.
Los investigadores lograron intervenir una gran cantidad de documentación que acredita la referida actividad. El cabecilla de la red se hacía pasar por miembro del Cuerpo Diplomático del Vaticano.
Las investigaciones no están cerradas y se mantiene el operativo, dado que los agentes siguen analizando la documentación intervenida que pone de manifiesto la ilícita actividad que se venía desarrollando y las posibles víctimas de las estafas. Los detenidos llegando a utilizar una página web falsificada por la propia organización ahora desarticulada. Desde ella le daban también apariencia a toda la farsa.
El cabecilla de la organización descubierta, un hombre español de 30 años, además de hacerse pasar por un supuesto miembro del Cuerpo Diplomático Vaticano también poseía documentos falsificados que le acreditaban como embajador de la República de Cuba. Disponía de una amplia red de empresas con las que operaba para lograr sus objetivos, rodeando toda su actividad del boato necesario para conseguir convencer a las víctimas.