Diario de León

EL BIERZO ■ MEDIO NATURAL

El incendio de la Tebaida cicatriza

El 95 por ciento de la vegetación quemada hace un año en los montes de Ponferrada ha rebrotado, pero la herida . que dejó el fuego tardará mucho tiempo en curar debido a la enorme pérdida de suelo causada por la lluvia y la erosión .

Arriba a la izquierda, ladera quemada, con el pueblo de Peñalba al fondo, el 20 de abril de 2017. Derecha, el mismo lugar, regenerado, el 20 de abril de este año. ANA BARREDO

Arriba a la izquierda, ladera quemada, con el pueblo de Peñalba al fondo, el 20 de abril de 2017. Derecha, el mismo lugar, regenerado, el 20 de abril de este año. ANA BARREDO

Publicado por
CARLOS FIDALGO | PONFERRADA
Ponferrada

Creado:

Actualizado:

La fotografía que el satélite Landsat 8 de la Nasa tomó de la Tebaida Berciana el 28 de abril del año pasado era desoladora. Una enorme mancha negra, como un charco de carbón, delimitaba las casi mil trescientas hectáreas de terreno calcinadas por el fuego que había asolado días atrás uno de los paisajes más emblemáticos del Bierzo, en las lindes del Valle del Silencio que hoy aspira a ser Patrimonio de la Humanidad. Un año después, es la imagen de otro satélite, el Sentinel 2 de la Agencia Espacial Europea, la que revela que el incendio está cicatrizando y la mancha negra palidece. Pero eso no significa que la herida que dejó el fuego esté cerrada.

«Aunque la vegetación ha rebrotado, tardará muchos años en llegar a la situación anterior al incendio. Y la vegetación que ha rebrotado se encontrará con un suelo mucho más pobre. La recuperación será larga», aseguraba ayer a este periódico el profesor de la Universidad de León y uno de los redactores del Plan de Ordenación de las 12.000 hectáreas forestales del municipio que ultima el Ayuntamiento de Ponferrada, Alfonso Fernández Manso.

Brezales, carqueixas y el rebollal vuelven a crecer en las laderas quemadas. No así las pequeñas extensiones de pino y castaño, que necesitarán mucho más tiempo. «El 95 por ciento de la cubierta vegetal se ha regenerado y en eso ha habido suerte, pero se ha perdido mucho suelo que acabó arrastrado por el agua porque poco después del incendio llovió y la erosión ha hecho el resto, así que el balance no es tan positivo como pueda parecer, porque el suelo no es un recurso renovable», explica Manso. También entiende que en un incendio de las proporciones que afectó a la Tebaida «ha habido suerte porque no entró en los pueblos».

Lo más positivo de aquel incendio, sin embargo, ha sido que el fuego y la ola de indignación que trajo ha servido para resucitar el Plan de Ordenación de los Montes de Ponferrada, un intento de sustituir la gestión forestal que en otro tiempo, antes de que los pueblos se despoblaran, llevaban a cabo los habitantes de la zona. «Si no hubiera habido el incendio no se hubiera reflexionado sobre la necesidad de aplicar el plan», afirma Manso

Otra cosa es la impotencia que genera, una vez más, el intento de actuar judicialmente contra quien haya prendido la mecha. «La impunidad es un problema que sigue ahí. Estamos hablando de un delito ecológico muy grave y, o está muy probado o es muy difícil de juzgar», reconoce el profesor de la ULE y coordinador del grupo de incendios de la Asociación Española de Teledetención, que siempre ha dicho que los incendios forestales son «un crimen perfecto».

tracking