Diario de León

Tarsicio Carballo, expulsado del Pleno

Un rifirrafe con la alcaldesa por un error de transcripción del nombre de las piscinas termina con el concejal del PRB fuera de la sesión «Nos cambian a un berciano ilustre por un leonés», dijo a voces «Era broma», se justificó

Tarsicio Carballo, en el momento de abandonar el Pleno, bajo la mirada de un agente de la Policía Municipal. L. DE LA MATA

Tarsicio Carballo, en el momento de abandonar el Pleno, bajo la mirada de un agente de la Policía Municipal. L. DE LA MATA

Carlos Fidalgo
Ponferrada

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Ángel Pestaña fue una figura del anarquismo español. Nacido en Santo Tomás de las Ollas, hace tiempo que da nombre a las piscinas municipales situadas junto al campus de Ponferrada, muy cerca de su localidad natal. Ángel Barja fue un compositor nacido en Orense, pero afincado en León. Da nombre a conservatorios de música y auditorios en Astorga y en León, donde no le han olvidado. Nada que ver con ninguna piscina, y mucho menos con la vida a contracorriente que llevó Pestaña. Pero ayer, un error tipográfico en la convocatoria del Pleno de Ponferrada que debía aprobar la gestión directa de las instalaciones de recreo terminó con los dos ángeles en el centro, no ya de un debate político, sino de un rifirrafe que terminó con el concejal del Partido Regionalista del Bierzo (PRB), Tarsicio Carballo, expulsado de la sesión. Por primera vez desde la recuperación de la democracia, un edil terminaba en la calle tras mantener una acalorada discusión con la alcaldesa, Gloria Fernández Merayo, que como regidora de la corporación modera los debates, regula los turnos de palabra y procura que nadie levante la voz más de la cuenta.

Y Carballo, vehemente como suele ser en la mayoría de sus intervenciones, lo hizo. Levantó la voz, no entendió por qué le llamaban al orden, se mostró desafiante ante el primer apercibimiento, ofendido por el segundo, y terminó fuera del Pleno después de que los dos ediles de la otra formación bercianista, Pedro Muñoz e Iván Alonso, de Coalición por el Bierzo, abandonaran la sala en protesta por una descalificación de su rival.

Todo comenzó con un error. Donde debía poner piscinas Ángel Pestaña, se leía Ángel Barja, y aunque la secretaria lo advirtió al inicio de la votación, Carballo usó su intervención para quejarse, después dijo que en broma, de que «nos cambian a un berciano ilustre por un leonés». Cuando la alcaldesa le cortó para recordarle que la secretaria ya había advertido del error, Carballo perdió la paciencia. «¿Usted a mí? ¿Usted de qué va», desafió Carballo a la regidora, en un diálogo que por momentos comenzaba a recordar a una trifulca de patio de colegio.

«Baje la voz, si está sordo vaya usted a que le pongan un aparato». «Modere su lenguaje». «Céntrese en el punto del debate o le apercibo», le advirtió la alcaldesa. Y todo saltó por los aires. «Me estoy centrando», aseguró Carballo, que se quejó de la alcaldesa «y sus dos correveidiles». Y los ediles de CB, indignados por la alusión, se levantaron de sus asientos.

A Carballo le cayó un apercibimento. Dos. «Era una broma y usted me llama la atención...», se quejó sin bajar la voz Carballo. La alcaldesa se apoyó en la secretaria para pedirle que le aclarara si al tercer apercibimiento podía expulsar al concejal del PRB. Y con la respuesta afirmativa, y en vista de que la discusión no bajaba de tono —«si está usted nerviosa no lo pague con los demás», le pidió Carballo— Merayo tomó la decisión de expulsarle. Ahí fue cuando el concejal, incrédulo, preguntó el porqué de una medida tan drástica, sin precedentes en Ponferrada. «Por faltarle al respeto a esta institución», explicó Merayo. Y Carballo, encendido, tampoco se calló: «Es usted una dictadora y una inútil que tiene a Ponferrada en la ruina», le reprochó mientras un policía local se acercaba a su escaño y no le quedaba más remedio que dejar el salón de Plenos, entre imprecaciones a los portavoces de la oposición porque no le acompañaban. Muñoz y Alonso, volvieron a ocupar sus escaños. Y la alcaldesa aseguró que se reservaba «el derecho a ejercer las acciones oportunas».

La alcaldesa decidió expulsar a Carballo. Antes, Muñoz y Alonso dejaron sus asientos porque el edil les llamó «correveidiles». LDM

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