Recuperar el terreno que colonizó el carbón
La zonificación es la punta de lanza del nuevo pliego de condiciones que el Consejo Regulador prepara para impulsar la modernización de la DO Bierzo, pero los cambios previstos son de mayor calado. Otra de las novedades será la ampliación del área de producción, que actualmente es de unas 3.000 hectáreas, con la inclusión de diez nuevos municipios, para pasara de los 22 actuales a 32.
Estas localidades, próximas a las cuencas mineras, «fueron municipios vitivinícolas de toda la vida», explica Bello, que remarca que el cultivo de la vid tiene «dos milenios de historia» en esas áreas. «No ampliamos la zona de viñedo porque queramos tener más, sino porque desde el origen de los tiempos ésta ha sido tierra de viñedo», subraya.
El equipo técnico del Consejo Regulador ha realizado ya un «trabajo exhaustivo» de estudio de las condiciones del suelo y microvinificaciones que, según Bello, demuestran que los caldos que podrían llegar a producirse en esas zonas son «vinos de alta calidad». «Queremos que, si la gente de esos pueblos quiere cultivar viñedo, sus uvas valgan y se puedan vender a quien sea, para dar valor a los municipios», explica la presidenta del órgano rector de los vinos de calidad, recordando que la filoxera, primero, y la minería, después, fueron dos de los motivos que provocaron el abandono de vid.
«El viticultor ganaba poco y un minero ganaba mucho», lamenta Misericordia Bello, para seguidamente subrayar que la viña es un cultivo que «fija población» y que ha despertado en la comarca el interés de gente joven, lo que le aporta un valor añadido.