Diario de León

Silencios y aplausos en el homenaje más sentido

La presentación del libro de Álvarez de Paz reivindica su figura política.

Demetrio Madrid, José Álvarez de Paz y Luis Tudanca, ayer, poco antes del homenaje. L. DE LA MATA

Demetrio Madrid, José Álvarez de Paz y Luis Tudanca, ayer, poco antes del homenaje. L. DE LA MATA

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m. c. cachafeiro | ponferrada

Pepe fue ayer don José, y don José, que es un forma de mostrar respeto y admiración, fue Pepe. También aquel cura de la parroquia de san Pedro que atendió a Amancio Prada cuando estudiaba la agricultura berciana allá por los años 70 y le dijo que se dedicara a cantar después de compartir una guitarra que tenía en su despacho. Y es que el cariño a José Álvarez de Paz se palpó ayer nada más llegar a la sala Río Selmo, donde el que fuera diputado, europarlamentario y gobernador civil de Pontevedra recibió un sentido homenaje con motivo de la presentación de su libro ‘Nombres propios’ que repasa su biografía personal y política.

Abrazos y silencios —silencios de respeto y admiración— de muchos compañeros y amigos que llenaron la sala en una veraniega mañana de junio para un acto que se abrió con una larga ovación tras la presentación de la periodista Yolanda Ordás, que leyó un titular de una entrevista a José Álvarez de Paz: «Dejé de ser cura para ser abogado y estar al lado de los pobres».

Fue Amancio Prada quien tradujo esa forma de entender la vida con la voz y la palabra de una de aquellas canciones de sus primeros años, ‘Labremos, labradores’, cantada en «gallego berciano», como dijo antes de interpretarla sólo con la ayuda de una guitarra. Amancio que también recitó un soneto de José Álvarez de Paz a su mujer, Teresa, Teresina... «de la calle Real, alborotada».

La música dio paso después a la política y a los amigos con una foto que aparece en el libro, de José Álvarez de Paz, Demetrio Madrid y el pintor Cristóbal Gabarrón, ambos presentes ayer en el homenaje en Ponferrada. «Los tres mosqueteros», recordó quien fuera el primer presidente de la Junta, que definió a Pepe como un hombre que ha hecho de su vida un compromiso. «Mucha gente le quiere de verdad», añadió Gabarrón.

Recordó Demetrio Madrid también a su hijo David, a su madre, doña Encarna, que le riñó por cambiar la fiesta de san José por Villalar...

Luis Tudanca subió el último al escenario. Y lo primero fue enviarle un mensaje de Pedro Sánchez, con el que desveló que había hablado el pasado sábado. Sobre todo, remarcó su figura como generosa en un momento como la Transición, que no se puede entender, a su juicio, sin hombres y políticos como José Álvarez de Paz, «con compromiso y capacidad de lucha».

También hubo cartas y personalidades que se sumaron al homenaje en la distancia, como Luis del Olmo y Juan Carlos Mestre. «No te sentastes nunca a la mesa de los poderosos», leyó Miguel Ángel Varela excusando al poeta, que no podía estar ayer en Ponferrada.

Álvarez de Paz no tomó la palabra, pero sí abrazó a todos y cada uno de los que fueron subiendo al escenario. El silencio retrató a Pepe y a don José con un emotivo abrazo final a la directora de la coral ‘Solera berciana’, que cerró el acto. Una abrazo en silencio que lo dijo todo en medio del aplauso más sentido al hombre y al político.

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