EL BIERZO
Google revela la otra muerte de Parragués
El biznieto de uno de los tres fusilados en Lombillo en 1936 se entera en Montevideo de la tragedia, 82 años después, al hacer el árbol genealógico y ver en internet el homenaje que le tributaron en 2016 La investigación de Santiago Macías fue clave.

manuel félix | ponferrada
El olvido puede llegar a ser como el viento que se mece, que va y viene, y en su regreso es capaz de desempolvar la verdad de una muerte trágica a sus descendientes, ocurrida en las calles de Lombillo (Ponferrada) hace ahora 82 años. Tomás Parragués Cabrera fue ‘paseado’ el 24 de septiembre de 1936 a los 60 años de edad, junto a Juan García Carballo (de 39 años, instructor en lectura de analfabetos) y el maestro del pueblo Enrique Vidal Oviedo (de 47 años, de Médulas, y un referente del académico de la Lengua, Valentín García Yebra).
Tomás Parragués fue emigrante y dejó en Montevideo (Uruguay) a sus hijos ya casados al regresar a su pueblo en 1933, de aquella con la República. Ahora, hace apenas unas semanas, —curiosamente también un 24 de septiembre— sus biznietos se enteraban en Montevideo que su bisabuelo no falleció de muerte natural en aquellos comienzos de la Guerra Civil española, tal como les relató desde Lombillo un 24 de diciembre de 1936 su hermana, Joaquina Parragués, en una carta censurada por el miedo al Régimen.
Fue el azar y la conjunción de varias circunstancias lo que hizo que la familia de Parragués —ahora con más de 60 descendientes al otro lado del Atlántico— se enterase de lo sucedido.

Uno de sus biznietos, Leo Parragués, decidió elaborar el árbol genealógico de la familia. Todo discurría con normalidad hasta que llegaron a su bisabuelo español, al citado Tomás Parragués. Teclearon por Internet su nombre en Google y así les asaltaba la sorpresa en sus caras: Los periódicos, como Diario de León, publicaban que un 24 de septiembre de 2016 su familiar recibió un homenaje por haber sido fusilado 80 años atrás junto a otras dos personas en el pueblo que le vio nacer.
Fue así como Leo Parragués desde Montevideo se puso en contacto con Santiago Macías, actual concejal de Ponferrada, escritor, investigador y uno de los fundadores de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH). Santiago Macías conoció la historia de estos tres vecinos de Lombillo cuando estaba investigando la figura del guerrillero antifranquista Manuel Girón, vecino también del que por entonces era municipio de Los Barrios de Salas. Cuenta Macías, que en el Registro Civil del mismo, inscritos fuera de plazo, aparecían entre otros muchos los nombres de Juan García Carballo y de Enrique Vidal Oviedo.
«El primero tenía 39 años y era un hombre con un nivel cultural suficiente como para instruir en la lectura a los analfabetos de su pueblo. Tenía seis hijos con edades que iban desde los 13 años a los 14 meses. El segundo era Enrique Vidal Oviedo, nacido en Médulas 47 años atrás y maestro de Lombillo, casado y con dos hijas», detalla igualmente.
Los familiares de las dos víctimas conocidas intentaron hasta en dos ocasiones encontrar la fosa común donde yacían. «La primera en 1993, costeada íntegramente por ellas, cuando todavía no se había producido ninguna exhumación de manera oficial en el Bierzo. La segunda fue en 2004, ya con el apoyo de los voluntarios de la ARMH», precisa Macías.
Así, en aquel momento, la identidad de la tercera víctima era una incógnita. «Años más tarde, —relata el investigador— consultando varios expedientes de la Comisión Provincial de Incautación de Bienes, comprobé que en ellos aparecían los nombres de vecinos del municipio de Los Barrios de Salas; uno a uno, fui descartando por eliminación aquellos de los que tenía datos, hasta que solamente quedó el de Tomás Parragués. Con ese dato, contrastado con la memoria oral de algunos vecinos de Lombillo, pude confirmar la identidad de la tercera víctima».
El 24 de septiembre de 2016, el día en el que se cumplía el 80 aniversario de los tres fusilamientos, el pueblo de Lombillo homenajeó a sus tres vecinos asesinados. Desde entonces, una placa en su memoria y unas flores frescas señalan el punto donde se cree que fueron enterrados. Fue a la orilla del camino que une Salas y Villar de los Barrios, a escasos metros de la iglesia del Cristo. En el texto de la placa aparece ya el hombre de esta tercera víctima, que había sido un interrogante desde hacía años. «Hoy sabemos que Tomás Parragués no era un emigrante retornado de Argentina, como recordaban erróneamente quienes le conocieron en Lombillo, sino que había regresado desde Montevideo», remarca Macías.
Tomás Parragués Cabrera nació en Lombillo en 1876. A finales del siglo XIX, emigró a Bilbao, donde conoció a una joven de Logroño llamada Juana Fernández, con la que se casó y tuvo cuatro hijos (Asunción, Celia, Sara y César, el más joven). En 1905, decidió probar fortuna en Brasil, aunque más tarde puso rumbo a Uruguay, estableciendo su residencia en Montevideo. Una vez allí, reclamó a su mujer y a sus hijos, que se reunieron con él. Sin embargo, poco después Juana falleció, víctima de una enfermedad contraída en el barco en el que había viajado meses atrás desde España. Tomás enviudó, pero sacó a sus hijos adelante. En 1933, con los hijos casados e incluso nietos, decidió regresar a su tierra y pasar aquí sus últimos años, «llevado por la ilusión de la joven República», concluye Macías. Hoy, su familia conserva intacta la correspondencia que se entrecruzaron durante años.